LA ISLA DE LOS CANÍBALES

Publicado en 27 octubre 2011


Del blog lagartoverde.com

SI A HITLER SE LE CONSIDERA UNO DE LOS MAYORES ASESINOS DE LA HISTORIA, STALIN SE IGUALA O LO SUPERA POR LA CANTIDAD DE AÑOS QUE MASACRÓ A LOS PUEBLOS DE LA URSS Y LA CANTIDAD DE PERSONAS ASESINADAS BAJO LA CONSIGNA DE “CONSTRUIR EL SOCIALISMO”

Mucho se ha hablado en Cuba de la ayuda y la colaboración del “hermano pueblo soviético” y sus métodos de gobierno fueron copiados con papel carbón y aplicados los que se creían eran los más importantes para la construcción del socialismo.

Pero el gobierno cubano no parecía creer lo que se decía de Stalin y los métodos fascistas que aplicó durante su mandato que se prolongó por más  de tres décadas. Raúl Castro en una conversación publica llegó a decir que admiraba a Stalin no sé  si sus elogios eran  por cobarde o masoquista, pero si lo dijo por el comportamiento del otrora líder de la antigua URSS es un émulo del extermino en masa.

Stalin era un hombre que llegaba a los 1,60 cms de estatura y tenía tanta maldad acumulada que su pequeñez no le alcanzaba para guardar tantos crímenes en el país que había heredado por el tristemente célebre Lenin, quien entre otras cosas había escrito en su testamento que no eligieran a ese loco como líder, esto último fue borrado y la historia se encargó de darle la razón a ese soñador,  que también había asesinado en nombre de los obreros, a miles de personas.

Por suerte el socialismo hegemónico ruso se terminó y aunque han aparecido otras formas de barbarie en la actual Rusia, como las grandes mafias y las guerras de exterminio a los pueblos que formaban el inmenso país han comenzado a desclasificarse documentos de la época stalinista que me horrorizan y que si los traigo a colación es sólo para que comparen la génesis de los que ha pasado y sigue pasando en Cuba en relación con el desprecio a los ciudadanos y el sometimiento “ideológico”, amén de otras barbaridades que siguen ocultas…porque en silencio ha tenido que ser.

Antes quiero recomendarles dos documentales colgados en la web: Stalin, el imperio del mal y La isla de Nazino o también llamada la isla de los caníbales.

La dirección es http://www.rtve.es/television/documentales/la-noche-tematica/

Precisamente, quisiera hacerles un breve panorama  histórico de algunos hechos que motivaron mi horror al ver estos documentales. Viví en Moscú un tiempo en los años 75 al 80  y oía decir a cada rato que la ciudad estaba cerrada al libre tránsito de los ciudadanos del país. Me parecía algo exagerado, pero era cierto.

En la época de Stalin, en los años 1922,  se crearon las llamadas “Propiska” que era una especie de pasaporte interno, que era de carácter obligatorio para todos los ciudadanos, y mediante este, el gobierno obtenía una información completa y exhaustiva de todos los habitantes.

Se supone que este pasaporte servía para saber exactamente cuántas personas habitaban en cada pueblo o ciudad, en barrios obreros, a quienes se asignaba viviendas, y para desalojar de los centros urbanos a delincuentes y antisociales. Pero la cara oculta del régimen también lo utilizaba para deshacerse de los kulaks.

¿Quiénes eran los kulaks? Pues se trataba de cualquier ciudadano que poseía tierras para producir. Muchos eran pequeños agricultores y campesinos soviéticos que conservaron pequeñas parcelas y contrataban trabajadores. A ellos se los condenaba, deportaba y se los consideraba “enemigos del pueblo”, ya que a las autoridades les recordaban a los antiguos terratenientes y hacendados rusos, y los veían como un peligro de la dictadura del proletariado.

Cuando detectaban algún kulak, le confiscaban su predio por más pequeño que fuese y le quitaban a él y a su familia el dichoso pasaporte, de esta forma, no tenían acceso a la salud pública, y tampoco podían moverse del lugar de residencia, pues era un requisito indispensable para transitar dentro de la ciudad o para salir de ella.

Esto dio inicio a las purgas, las que se acentuaron en 1932, pues el deseo original de Stalin era llevar mano de obra y hacer productivas las tierras de Siberia y Kazajstán. Obviamente esto no era ningún premio, era el peor de los castigos.

Todos quienes carecían de pasaporte eran considerados “elementos de clase inferior”, y eran los primeros candidatos para ir a colonizar grandes y heladas extensiones, a base de trabajos forzados.

En esta campaña de limpieza y “reasentamiento”, fueron detenidas más de 50.000 personas indocumentadas, especialmente de Moscú y Leningrado (actual San Petersburgo). Generalmente eran mendigos, delincuentes de poca monta, gitanos, judíos rusos;  pero en su gran mayoría eran personas que habían sido despojadas de sus tierras y que tuvieron que emigrar a la ciudad.

Deportación masiva de los moscovitas hacia las nuevas tierras a “colonizar”

El problema se agravó cuando las autoridades sintieron premura por colonizar Siberia y Kazajstán, y por medio de la GPU (policía secreta soviética), se apresaron a miles de ciudadanos con el pretexto de los controles de pasaporte. Estas redadas se llevaron a cabo de forma tan abrupta, que la mayoría de detenidos eran personas que sí tenían su pasaporte, pero fueron “capturadas” por encontrarse en la calle, en la estación, o por no estar haciendo “nada” literalmente. Fueron apresados ciudadanos comunes, transeúntes, profesores universitarios, profesores de la enseñanza media, pintores, tanto hombres como mujeres, para ser reubicados en las estepas siberianas.

En el libro del historiador Igor N. Kuznetsov se exponen casos concretos como este:
“Golenko Nikífor iba con su hijo por tren, el cual hizo escala en Moscú y durante la parada fue detenido en la estación sin motivo alguno. Sí tenía pasaporte.”

Estos ciudadanos fueron trasladados hasta la ciudad de Tomsk, donde los mezclaron con el grupo de “bandidos y delincuentes” desterrados. Los subieron en barcazas sin agua ni comida, apenas con la ropa que llevaban puesta, y se los llevaron hacia el norte, a través del Río Ob. El primer desembarco fue en la Isla de Nazino, el 18 de mayo de 1933, allí dejaron a más de 6.000 personas.

Alrededor de 30 personas murieron en las embarcaciones antes de llegar a la isla, debido a las condiciones infrahumanas del traslado, y por lo menos la tercera parte estaba en tan malas condiciones, que tenían que ayudarse unos a otros para desembarcar.

Nazino era una isla agreste, sin vegetación y totalmente abandonada, donde no había absolutamente nada, ni cabañas, ni campamentos, ni oficinas administrativas. Se suponía que era una parada provisional, pero la estancia se prolongó durante casi un mes.

La mayoría de gente no tenía la vestimenta apropiada para esa región de Siberia, ya que habían sido capturados y llevados a la fuerza tal como estaban vestidos, la mayoría en ropa ligera. Sólo en la primera noche, murieron 295 personas.

Hace poco se hizo pública una carta desclasificada después de 70 años, en la cual un subalterno le informa a Stalin acerca del arribo a la isla:

“Entre el 20 y 30 de abril de 1933, desde Moscú y Leningrado fueron enviados para la solución de trabajo dos grupos de individuos de subclase (se referían así a los indocumentados), en total 6.144 personas. Este contingente llegó a Tomsk, se los puso en barcazas y fueron trasladados a la isla de Nazino. En la isla no había ninguna herramienta, ni edificios, ni semillas, no había ni una migaja de comida. El 19 de mayo empezó a nevar debido a la rosa de los vientos y las heladas se apoderaron del lugar. Fue cuando la gente comenzó a morir. Muchos de ellos murieron alrededor de las hogueras mientras dormían, agotados por el frío y la humedad. El equipo de sepultureros enterró durante el primer día 295 cadáveres.”

Apenas al tercer día de haber llegado a la isla llegaron “provisiones”, pero estas consistieron en 20 toneladas de harina ¡solamente harina! La entrega de raciones se transformó en un caos, ya que los grupos más fuertes (criminales, delincuentes) se hicieron cargo del reparto, y entregaban las porciones según sus conveniencias. Luego se formó una gran estampida de toda esa gente que moría de hambre, y hubo personas que fueron pisoteadas hasta morir. El reparto de harina se había vuelto tan caótico, que los guardias tuvieron que intervenir disparando a la gente a quemarropa.

Los afortunados que lograron conseguir un poco de harina, lo hicieron en sus sombreros, sacos, abrigos, etc. El problema era que en esa remota isla a duras penas habían logrado encender fogatas, y obviamente no había hornos, así que en su desesperación corrieron a mezclarla con el agua del río y se la comieron así nada más. Las consecuencias no tardarían en llegar, ya que enseguida se propagó un brote general de disentería y fiebre tifoidea, lo que acabó de diezmar a los deportados.

Los pocos que aún se mantenían con fuerza trataron de escapar cruzando el río, trataban de nadar sujetándose a viejos troncos, pero en seguida eran acribillados por los guardias, y los que no fueron alcanzados por las balas, murieron arrastrados por el río.

Y ahí fue cuando empezó lo peor, la gente tuvo que recurrir al canibalismo como medida de supervivencia. Uno de los pocos sobrevivientes de la isla, que en aquel entonces tenía 13 años recuerda:

“La gente moría por todas partes, se mataban entre sí. Entre los prisioneros recuerdo a una bonita joven deportada que estaba siendo cortejada por uno de los guardias. Aprovecharon un momento en que él se había ido y la atraparon, la ataron a un árbol, y aún estando viva empezaron a cortarle trozos de carne de su cuerpo. Se la comieron totalmente, estaban desesperadamente hambrientos. Cuando uno caminaba a lo largo de la isla, podría encontrarse con trozos de carne humana envuelta en telas y harapos, tiras de carne humana fileteadas colgadas de los árboles. Todo el terreno estaba lleno de cadáveres.”

Esta es apenas una de las pocas historias que han logrado salir a la luz, y en cierta forma ha ayudado a reescribir la historia, ya que se tenía la creencia de que a Nazino sólo llevaron a mendigos y malvivientes. Sin embargo la tragedia de esta isla resulta apenas insignificante, comparándola con las muertes del “Holocausto ucraniano” de aquel mismo año.
Es un secreto a voces que hubo muchos otros Nazino, pero no se sabe si alguna vez saldrán a la luz.

 

 

Fuente: http://lagartoverde.com/2011/10/23/la-isla-de-los-canibales/
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Publicado en: Historia