Fernando de Puelles y Puelles

Posted on 2 marzo 2010


  • “Cádiz siempre ha aportado a la historia de España un nuevo modo de ver”
  • “Lo más importante de un escritor debe ser su independencia”.

En recuerdo de Fernando de Puelles, un gran amigo mio, y escritor gaditano , trágicamente fallecido en accidente de tráfico en Manilva (Málaga).

Por Jenu

Fernado de Puelles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La  entrevista que les ofrecemos después de este entrecomillado comentario,  fue realizada en 1986, dentro de la serie ‘Escritores Gaditanos’.

 “Conocía a Fernando a finales de los años ochenta. Venía mucho por Villamartín. Le gustaba mucho viajar, conocer gente, cambiar impresiones…

Muchas veces se recluía en su casa, la Ermita del Cristo de la Sangre, en Medina, y apenas salía. Tuve el gusto de viajar con el en algunas ocasiones, era un buen interlocutor, sabio y discreto, aunque cuando salía de sus libros, y en determinados terrenos, era muy vulnerable: como un niño. Le acompañaba muchas de las veces la Señora María, más que su ama de llaves, era como una madre para el.

Aquí en Er Desván, le dedicaremos con especial atención muchas páginas a la vida y obra de Fernado de Puelles, un buen amigo y un gran escritor, amante de lo justo, conocedor del movimiento anarquista y el mejor y más completo autor que ha tratado sobre la vida y obra de Fermín Salvochea. Lo pueden encontrar en su libro “Fermín Salvochea República y Anarquismo”.

Poseía la biblioteca más extensa y documentada sobre temática Anarquista de Europa, desaparecida de su residencia en Medina Sidonia, la Ermita del Cristo de la Sangre, (La cual tuve el gusto de visitar invitado por Fernando) teniendo esta gran e insustituible bilioteca un valor incalculable, y que sus familiares tuvieron mucho que ver en tan gran pérdida para el mundo de la cultura.

Les iré contando algunas anédotas de Fernado, así como otras experiencias vividas junto a este gran hombre.  Ahora les dejo una entrevista que le realizó Juan A. Bable, un escritor gaditano hace ahora 34 años”.

Jenu

En Medina Sidonia, vecina a la carretera de Jerez, entre un ramillete de cuestas, vaivenes y hondonadas, sobre un promontorio leve se alza, se distingue la encalada hacienda ‘El Cristo de la Sangre’ residencia de trabajo de Fernando de Puelles. Allí Fernando, pensador vertebrado, escritor tardío, con su estirado rostro y sus múltiples atenciones, y su risa aflautada, tan contagiosa.

PREGUNTA.- Se cree que tú has nacido en Alcalá, pero educado y formado en Cádiz.

RESPUESTA.- Yo soy de Cádiz capital, nacido en el número cuatro de la calle San francisco. En Cádiz he pasado mi infancia, mi juventud. Allí nacieron todas mis inquietudes. Luego he vivido en Alcalá, y ahora, por razones de escribir, vivo en esta casa de Medina. Cádiz tiene unas características que la diferencian ; yo creo que las siento también personalizadas en mí. Yo soy gaditano, pero no demasiado andaluz, en el sentido de que me familia procede del Norte, de la Rioja alavesa. Fíjate, para mí ser de Cádiz ha supuesto siempre un prestigio siempre que me he presentado en ambientes cultos. El Cádiz liberal, el Cádiz culto, el ilustrado es reconocido dentro de los ambientes más estudiosos más conscientes. Cádiz siempre ha aportado a la historia de España un nuevo modo de ver un nuevo modo de entender. Mi vida en la ciudad de Cádiz ha sido muy intensa, muy profunda. Yo me he movido en los ambientes literarios y poéticos. Mi casa entre los años 67 y 84 era un poco el centro de las inquietudes políticas de la ciudad. Formamos tertulias, descubrimos el socialismo, el comunismo, el anarquismo. De mis manos sale ‘el grupo de Alcalá’. Yo los formé. Te hablo de Pizarro, de Perales … En Cádiz se comienza a conocer la historia del movimiento obrero, lo que es el comunismo o el anarquismo, después de mis estudios. Yo estaba más preparado que los demás porque descubro de casualidad la figura de Salvochea.

P.- Precisamente tu primer libro se titula ‘Fermín Salvochea. República y anarquismo’. El único donde se estudian contexto y figura de un modo fidedigno.

R.- Yo he sido siempre muy inquieto, un poco inadaptado a ciertas realidades. A mí siempre me interesó la lectura. Incluso mi hermano Francisco publicó una novela. Leer ha sido una de las pasiones de mi vida y la que me ha creado una plataforma no sólo de pensamiento sino de perspectiva para luego conectar con ideas que no se encontraban en mi entorno. Salvochea fue una de ellas.

P.- ¿Tienes claro en qué planteamientos netos coincides con Salvochea?

R.- Yo en realidad a Salvochea no lo comprendo. Es algo tan desmedido, tan absoluto que yo no puedo desenvolverme en ese terreno. Yo lo he estudiado con un enorme amor, con una enorme obsesión, con una enorme angustia, con un enorme desprendimiento de tiempo, de dinero, de energía. El persiguiendo las ideas, y yo persiguiéndolo a él. Indudablemente hay ideas de planteamiento libertario que son vigentes en la actualidad. Hablo de la alianza de la libertad con la justicia, y que el hombre no lo puede captar, no lo puede poner en funcionamiento, porque el hombre es aún un animal con muchas dudas de espíritu. Ese es el problemas del hombre. Pero la mente humana sí que ha hallado la solución del problema de la sociedad. Pero todavía el ser humano no ha resuelto o no tiene fuerzas a una serie de problemas previos para poder llegar a esa realidad. Afortunadamente tendemos hacia un mayor amor por la libertad y la justicia, pero sólo mediante fórmulas que se parecen un poco a la libertad y a la justicia. Salvochea fue un pionero que llegó a un desprendimiento total, a una lucidez total, a una generosidad y una grandeza total. Cuando uno ve lo que se jugó y ve el contexto en el que se movió, de gente que a lo grande lo llama pequeño, que a lo lógico lo llama absurdo, que a la genialidad la llama quijotismo, todo metido en un contexto de preocupaciones tan pequeñas, uno llega a pensar: “pero realmente este hombre está haciendo el tonto”, hablando en un lenguaje elemental, claro. Yo, con mis trabajos sobre Salvochea, he restituido al pueblo andaluz y gaditano una parte de su identidad.

P.- Tú tardas mucho en editar este libro, incluso eres el editor del mismo.

R.- Yo me he propuesto ser el editor de todos mis libros. Primero lo creo, luego me encargo de la edición propiamente dicha: prensa, letra, portada ; después tengo que preocuparme de la comercialización del libro: lo sigo en las estanterías de las librerías, lo traslado, me ocupo de todas las fases, y te digo una cosa, prefiero ocuparme de las tres fases a relacionarme con las editoriales fantasmales. El escritor está en inferioridad dentro del proceso comercial del libro, Está en una condición que yo no estoy dispuesto a asumir. El escritor no ha sabido defenderse. Yo sí sé defenderme. Yo me separo de la tradición de que el escritor quiere ser editado y marco un distanciamiento de esas posiciones cómodas.

P.- ‘Oscura voluntad’, tu segundo libro, desarrolla a lo,largo de sus cuarenta capítulos recuerdos, confesiones, claves tuyas.

R.- ‘Oscura voluntad’, sí. es en parte autobiográfico. Forma parte de una trilogía que llamo ‘Personal’, así como Salvochea es el primer tomo de la ‘Trilogía Biográfica de la Revolución Española’, que será completada con mis estudios sobre Mendizábal y Largo Caballero. ‘Oscura voluntad’ es un libro del que estoy muy satisfecho, porque me ha servido para soltar unos temas que pertenecen a mi pasado. Es un libro lleno de secretos, claves, motivaciones. Tardarán mucho tiempo los críticos en conocer qué quiero decir en cada capítulo. El libro está escrito en diferentes estados de ánimo, por eso las aparentes contradicciones que se detectan por parte de algunos lectores. En ‘Oscura voluntad’ no se desarrolla ninguna historia. Es un libro donde me descubro a mí mismo ; lo escribo para descubrir.

P.- También descubres al escribir tu propio estilo.

R.- Hay quien dice al leer ‘Oscura verdad’ que se pueden vislumbrar algunas influencias de Herman Hesse o Pessoa. Yo no he leído a Pessoa salvo ‘El banquero anarquista’. Mi estilo está sumido a mi propia idiosincracia, a mi propio pensamiento. De todas formas, los estilos están en función de las cosas a las que se refieren. A Herman Hesse sí lo he amado mucho. Los escritores con los que mantengo afinidades son André Gide, Albert Camus, Henry Miller. En cuanto a los escritores españoles, me acerco a Ory, que en su ‘Diario’ se acerca a la idea que tengo de lo que debe ser un escritor. Mis obras, en fin, creo que son difíciles, profundas, que se salen de lo corriente.

P.- ¿Cómo te consideras, como escritor?

R.- Yo me considero un escritor pensador. Trabajo el ensayo, el estudio crítico, los textos personales, la historia. Dentro de poco comenzaré con la novela. Escritor pensador, pero basado también en experiencias anímicas, en vivencias. Soy literato como persona, sin embargo tengo un cerebro de pensador. Mi itinerario vital, mi psicología, mi idiosincrasia, mi temperamento son literarios. Afortunada mente, dispongo de una estructura de pensamiento adquirida a través de mis lecturas.

P.- Acerca de tus lecturas escribes en estos momentos un libro que se titula ‘Los libros en la aventura del espíritu’.

R.- Este es un libro que yo divido en dos tomos. Es mi obra más ambiciosa. Es un libro que trata sobre libros, de mi pasión por ellos, de los escritores que más me han interesado y de los que estudio su pensamiento, de cómo he formado mi biblioteca sobre temas radicales.

P.- ¿Tienes claro lo que es el término ‘radical’? ¿Crees que se te puede aplicar?

R.- Hay un origen que dice que es ‘volver a la raíz’. Es una palabra a la que se puede dar mucho juego, tajante. Es muy amplio el conjunto de sus significados hoy día.

P.- Escribes que buscas incesantemente el sentido de tu vida. Tu trabajo de pensador te debe ayudar mucho a ello.

R.- El sentido del hombre es la clave de la vida. Mi labor al escribir no es la de distraer, divertir. Mi labor está encardinada en descubrir qué es el hombre. Yo intento meter mi pasado en lo más profundo de la conducta humana.

Fernando de Puelles lo sostiene atinadamente: “lo más importante de un escritor debe ser la independencia”. Para un escritor que tiene tal vez ña mayor biblioteca de Europa sobre temas de pensamiento radical y esotérico es su señal de identidad personal. Las palabras concretas de Fernando sobreviven al tiempo y al olvido ; más aún, se revierten eternas por sus estructuras certeras.

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