Diccionario gaditano-castellano‏

Posted on 25 noviembre 2010


Acabo de recibir  un correo con mucho arte, me lo ha enviado un paisano, está titulado Diccionario gaditano-castellano. Buscando en Google, y poniendo DICCIONARIO GADITANO-CASTELLANO, con la idea de citar a su autor, me sale un blog donde hay un diccionario con muchas palabras utilizadas en Cádiz y su traducción al castellano, pero no encuentro frases hechas, solo las que el autor indica en la entrada de su blog, y que habla de las páginas que le han plagiado sus palabras, nada más y nada menos, claro que sí.

Y como en Er Desván vamos siempre por derecho, a pecho descubierto, aún a costa de pillar un resfriado, y por aquello de no meter la pata, ponemos aquí un link a dicha página, por si se trata del mismo autor, al que felicitamos por estas frases puramente gaditanas que citamos literalmente aquí.

Y es que en Cádiz hay una manera  especial de hablar, única en el mundo, y para entender a un gaditano hay que pasar por Cádiz, patear sus calles, charlar con su gente, comer pescaito frito y tomarse unas cañas en esos bares que son instituciones del saber, es como hacer una cátedra de psicología. Para hablar así, como mínimo se recomienda haber nacido en Cádiz, ya que si lo intenta uno de Móstoles, de Alicante o de Huete, como que no sale igual. Sin embargo, somos capaces los gaditanos, hasta los de Rota, de hablar una especie de Spanglish, o lo que sea. Lo verán al final de la mano de nuestro amigo José Luis, el cocinero de Rota, todo un genio… del lenguaje.

Pero antes, les dejamos con las  frases de este Diccionario gaditano-castellano, con todo nuestro respeto, cariño  y empeño en difundir esta particular y única manera de hablar.   

 

“que lo gadita no necesita    

de gente extraña
 
que es lo más serio,  

que es lo más serio que hay en España”

De un gadita concienciado, desde la Sierra, que también es Cádiz, enamorado de su lenguaje popular, hablado con arte y conocimiento, que brota del corazón a la garganta, de manera meditada, y no … 

A lo que sarga: Hacer algo de cualquier manera, sin ponerle empeño y sin que importen en lo más mínimo el resultado ni las consecuencias.

A mi me diguá: El hablante expresa que los demás pueden hacer lo que quieran, que él siempre estará de acuerdo.

¿Andevá, carajo?: Se usa cuando el hablante se siente perentoriamente agraviado por el oyente, por un tercero o por una situación, siempre bajo una entonación eminentemente plañidera y victimista. También se emplea para preguntar simplemente a otro que a dónde se dirige, normalmente a gritos y de acera a acera.

¿Andevá, cojone? El hablante advierte al oyente que se está pasando de la raya.

A pata, a pata: El hablante se niega a coger el autobús o cualquier otro medio de transporte (probablemente por no tener un duro encima para pagar el billete).

Aro, aro: el interlocutor está totalmente de acuerdo con lo que se está diciendo, pero puede no tener ni idea de lo que se está hablando o incluso estar molestísimo y aburridísimo por la conversación.

¡Ay!: la forma más habitual de saludo gritado

Bastinaso: Exageración (para bien o para mal).

Buya: Prisa. Suele emplearse la frase “no hay buya” para dar largas cuando hay algo por hacer que no se piensa hacer jamás.

¡Diooooooooo!: Expresa asombro, admiración, especialmente al paso de una mujer no necesariamente espectacular. También frecuente con el prefijo “in”: “¡Indioooó!”

Enga, a ve si un diíta queamo: forma definitiva de despedirse para siempre. Frase típica que se dice para no quedar jamás.

Enga, depué me paso, lo más seguro: Se emplea cuando no se piensa acudir al presunto destino bajo ningún concepto. En este caso, lo más seguro es que no se pase nunca.

¡Ese tío eh mongolo!: Se emplea para enfatizar que la persona de quien se habla ha dejado pasar una oportunidad que el hablante considera de oro.

Eso es ajín: El hablante no le quiere dar más vueltas al tema, o porque la conversación le molesta o porque no tiene ni idea de lo que se está hablando.

¡Illo, eso no pué sé!: El hablante comenta con alguien o para sí mismo las excelencias de alguna mujer no necesariamente excelente.

Ira, killo, esto e una mierda: Se emplea cuando el hablante se da cuenta de que no le sale bien lo que está haciendo

Ira, killo, esto e una pollada: El hablante ha pensado, en un momento de euforia, que va a terminar pronto y bien lo que está haciendo.

Ira, que le den por culo: el hablante insta al oyente a que no siga prestando atención a una persona o cosa.

Lá jiñao: se dice de quien ha cometido un error clamoroso y previsible.

Máh gente quer carajo: Aglomeración de personas en lugares determinados. Considérese, a modo de contextualización, que en Cádiz sólo se dan tales aglomeraciones en estos momentos y lugares: carnavales, estadio de fútbol, mercadillo (véase Piohito), la “velá losánhele” (amago ridículo de feria que se celebra en la Punta San Felipe) y “plasa Mina” (o “paseo en verano”: véase).

¡Me zúarcaraho! El hablante expresa con tono desafiante que le da lo mismo una persona, animal, cosa, idea o situación.

¡No! ¡Qué va…!: Ironía de “¡desde luego que sí! ¡Faltaría más!”.

¡Oleeee!: Saludo (también gritado).

Pa tó suh muertoh: expresión admirativa y ponderativa equivalente a “muy”. Así, por ejemplo, “esa mujer es muy guapa” se diría “eza tía ehtá pa to suh muerto”.

Pamplina: Persona a la que el hablante no concede el más mínimo crédito. También cosa o idea que el hablante considera una solemne tontería, aunque no lo sea.

Paseo: Equivalente veraniego de “plasa Mina”.

Piohito: Mercadillo ambulante que se instala los lunes en los alrededores del estadio Carranza y al que acude todo Cádiz y media provincia. La frase “der piohito” expresa lo mala que ha salido una cosa barata que se ha comprado creyendo que era un chollo.

Plasa Mina: Lugar de Occidente donde la densidad borrachos/m2 adquiere dimensiones aritmética y geométricamente no cuantificables sin la herramienta informática adecuada.

Po lo va a hasé su puta madre: El hablante esta cansado de trabajar o ha llegado al final de la jornada (una hora u hora y media antes de lo que dice el contrato).

¡Por loh cohone!: ironía de “seguro que sí”.

¿Quétasiendo, cohone?: El hablante intenta drásticamente que el oyente deje inmediatamente de hacer algo que considera que le está saliendo mal.

¡Que sí, caraho!: El hablante se ha indignado al no percibir físicamente una muestra total e inequívoca de adhesión por parte del oyente a lo que está diciendo..

¿Sabe lo que te digo no?: El hablante percibe que el oyente ha perdido el hilo de lo que está diciendo y busca su gesto afirmativo para que continúe atento y así poder seguir liándose en la argumentación.

¡Se lan follao!: se usa para expresar que a alguien le han suspendido un examen, lo han despedido, ha perdido un partidito deportivo (de lo que sea) o le han dado calabazas amorosas.

¡Sino te var caraho!: Lo tomas o lo dejas.

Sigarrito de la felicidá: Porro, peta, truho, pusho,yoi 

Tan dao por culo: expresa la satisfacción del hablante por haber acertado al vaticinar al oyente que algo le saldría mal.

Tan metío tor nabo: el hablante bromea ácidamente acerca de una derrota del oyente en cualquier ámbito (generalmente deportes de barriada o ligues de cuarta).

¡Tequiarcaraja!: Se utiliza para mostrar desacuerdo radical. Una variante lírica es “¡Tehquí pa la ventar nabo!”

Una caló der caraho: Se emplea reiterativamente desde mayo hasta octubre.

Yo me viá i ya: El hablante expresa su voluntad de quedarse al menos una hora más.

Fuente: Jenu/maquet:ErDesván/Diccionario gaditano-castellano/Página de Antonio Burgos/YouTube

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