PENSAMIENTOS DESDE LA POSADA

Posted on 20 enero 2012


Tomás Prieto dirige hoy sus pensamientos hacia la desgraciada suerte de Marta del Castillo y su familia, en una semana en la que las noticias judiciales han caído como un jarro de agua fría sobre sus desesperados padres.

Y lo hace en su programa de radio, PENSAMIENTOS DESDE LA POSADA, en Radio Montellano.

Las gracias a Mary Hernández por pensar en todos los amigos de ErDesvan.com, al enviarnos y compartir este documento.

ErDesvan.com

Por Tomás Prieto

Para comenzar quiero relataros una breve historia a modo de introducción. Una historia, que a diario se repite aquí o allí…allí o aquí, en un continente o en otro…, que más da, es la historia singular del nacimiento de una criatura.

Cuando una criatura, llega al mundo se convierte en el centro de atención de sus padres, familiares… y por añadidura de los amigos de éstos en la mayoría de los casos. Pues bien, la historia, que deseo contarles va dedicada a una de estas criaturas.  Es la historia o el cuento de un bebe, elegido al azar. Un bebe, convertido en su principal protagonista. Protagonista, que bien pudiera ser niño o niña, pero en este caso…una niña. Una niña,  que vino a bendecir las alegrías de sus padres desde su nacimiento. Y como podemos elegir un escenario para recrear el entorno que le rodea tanto de aquí, como de allí…  mejor elegimos uno de aquí, por cercanía y para entender mejor lo que a continuación os quiero relatar. La historia, dice así;

“La Pequeña, a la que os permito que bauticéis con el nombre que más os guste, vino al mundo, con buena salud y buenos principios de condición. Alegre, entusiasta, vivaracha y con un buen don de gentes. Cariñosa, buena estudiante… fue creciendo… y fue convirtiéndose en amiga de sus amigos… buena hermana. Buena hija. Buena nieta… En definitiva, la pequeña, crecía de igual manera… tan rodeada de gente que la quería, como de gente a la que ella misma rendía su amor y confianza. Le gustaba reír, jugar, viajar, ir de compras, ir al cine, las tradiciones de su tierra…en fin…que reunía todos los condicionantes y predisposiciones… para ir paseándose por esta vida… con la tremenda suerte y virtud,  de saber saborear cada rincón dulce que la propia naturaleza y la sociedad nos brindan desde nuestro nacimiento.

Sus padres, jardineros fieles de aquella singular rosa, se sentían orgullosos de haber sembrado aquella simiente, pocos años atrás, que ahora se llenaba de color y del aterciopelado de sus pétalos, para alcanzar la incipiente plenitud que reflejan las flores en la frescura de un amanecer. Jardineros de aquella rosa, que convivía en un jardín junto a otras muchas rosas, de aquí o de allí… de allí o de aquí…que más da… de cualquier lugar. Ellos, se esmeraron continuamente por mantener limpio y remozado su arríate de cardos y de malas yerbas. Se encargaron de regarla con tesón, en su justa medida. La abonaban con dedicación y vigilancia… y así… la veían crecer, con la conciencia tranquila que da la profesión de sentirse buenos jardineros… De sentirse en definitiva unos buenos padres.

Pero a veces, existen…esas otras plantas…esas otras yerbas, que con su peculiar belleza se arriman poco a poco hacia las flores…silenciosamente. Se acercan… como felinos hambrientos en busca de sus presas. Yerbas… que nacen de la noche a la mañana junto a ellas, burlando sigilosamente la vigilancia de todo jardinero…la cautela y cuido que les ofrecen sus padres. 

Son… esas yerbas, que a veces descubrimos en parques, en huertos o arriates, que nos dan lástima de arrancar. Parecen tan saludables, tiernas y porque no decir bellas… que dejamos que permanezcan junto a nuestras flores…porque contribuyen a dar frondosidad a nuestro jardín. Pero, esas yerbas… se alimentan de nuestras flores, robándoles el alimento y el mimo que depositamos un día en ellas desde que fueron plantadas, y es entonces, y solo entonces, cuando resulta demasiado tarde el arrancarlas de cuajo para echarlas a quemar  a una hoguera. Ya es tarde. Demasiado tarde.

Crecieron ya tanto y echaron tan malas raíces junto a esa flor, que en menos que canta un gallo…en un abrir y cerrar de ojos…se encargaron de marchitar esa flor de que tan orgullosa nos sentíamos.

Ese es el instante rebosante de rabia y fatalidad, que se apropiará de nosotros cuando echemos en falta esa flor. Ese es el instante en el que seremos conscientes de que ese fugaz descuido se adueñó del jardín de nuestras vidas, dejándonos un vacío lleno de desconsuelo, que nos pueda hacer pensar que de nada sirve ya el arrancar de cuajo esas malas yerbas…, pero os digo una cosa…nunca es tarde. Esas malas yerbas deben ser arrancadas. Continúan ahí. Soterradas bajo el estiércol esperando una nueva flor a la que destruir, mientras se alimentan del cieno y la carroña que cae sobre la tierra… Por ello…debemos perseguir que se fumiguen todos esos jardines, parques y arriates, para que no vuelvan de nuevo a crecer y regodearse junto a nuestras flores. Debemos… entonces convertirnos en jardineros a los que no tiemble el pulso, cuando de echar veneno a las malas yerbas se trate…Existen millones de rosas y claveles, de nardos y margaritas, de azucenas y amapolas…tan sedientas de vida como aquella que devoró la mala hierba. Flores, que nacen aquí o allí…allí o aquí… que más da el lugar. Flores, que nacen bajo el cariño y el amor de  millones de jardineros orgullos de haberlas plantado…flores…a las que hay que cuidar y bendecir, para que no se vean envueltas entre la ruindad de las zarzas y la sin razón de lo que poco sentido tiene en la naturaleza. Debemos unirnos por mejorar ese medio ambiente que nos protege a todos.”

Desde este espacio de “Pensamientos desde la Posada”, quiero expresaros, sin intención de transmitiros lo que de verdad me corroe por dentro, un sentimiento que desde hace varios días se pasea por cada rincón de nuestro país. ¿He dicho de nuestro país? , que más da de aquí o de allí.

No he querido desvelaros al principio de que se trata porque la verdad se ha dicha, me parece tan suave…tan Light su significado que me resisto a aceptar su definición según nos la transmite el diccionario de la Real Academia de la Lengua, que no es otro que este;

“Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos”

Y no, aunque parezca que con estas palabras se pueda definir lo que siente toda una población, llamando a su sentir, INDIGNACIÓN, nada se asemeja a lo que hierve en el interior de la mayoría de los corazones de todas esas personas, en las que como he dicho me incluyo, para definir tanta crueldad injustificada ante la ausencia de la justicia. ¿Cómo se encontraran esos padres? ¿Cómo se encontraran esos jardineros castigados por la cimiente putrefacta que acabaron con la vida de su flor? ¿INDIGNADOS?  , ya les puedo adelantar que seguramente no sea esa la palabra. No puede ser tan simple, definir su sentir con tan minúscula palabra.

Por eso desde mi espacio deseo rendirles mi insignificante ayuda para lo que necesiten, quiero aportarles mi minúsculo granito de arena para que puedan conseguir al menos que ese daño que le causaron, y que compartimos desde el desconocimiento absoluto del dolor que sienten en sus propias carnes, para que sea algún día recompensado desde el convencimiento de que se puede impartir JUSTICIA.

JUSTICIA, contra quienes quieran atentar contra todas esas flores que nacen y se cían, aquí o allí, allí o aquí,  que más da…flores llenas de vida, que juguetean por todos esos jardines, parques o arriates que nos rodean.

Por cierto, si no encontraban ese nombre que poner a la protagonista de mi cuento… Marta, es un bonito nombre para una bella flor.

Gracias, y os emplazo a compartir la próxima semana mis “Pensamientos desde la Posada”.

Desde ErDesvan.com, nos sumamos al estado de ánimo del autor, a cada punto, a cada coma… Y les emplazamos a seguir ástas y otras reflexiones de Tomás Prieto Martín en su programa de Radio Montellano, PENSAMIENTOS DESDE LA POSADA.

Anuncios
Posted in: Radio