Cómo ser erótico

Posted on 12 marzo 2012


LITERATURA | Curso

Un fragmento de ‘Hilas y las ninfas’, de John William Waterhouse.

Un fragmento de 'Hilas y las ninfas', de John William Waterhouse.

Un fragmento de 'Hilas y las ninfas', de John William Waterhouse.

Marisa Mañana prepara un taller sobre el sexo en la narrativa
 ‘Importa más la empatía que la excitación’

Luis Alemany | Madrid

“Jugaremos con las palabras, potenciaremos nuestra imaginación y practicaremos creando textos bañados en erotismo”. Son las promesas que hacen los responsables de la escuela Uncuartopropio a los alumnos del curso de literatura erótica que Marisa Mañana impartirá los días 24 y 31 de marzo en la sala El Montacargas de Madrid (cartel de ‘no hay billetes’; en breve habrá nuevas fechas en abril y mayo).

Y eso ¿cómo se consigue? La propia Marisa Mañana contesta a las preguntas de ELMUNDO.es en un correo electrónico:

La clave para acertar

¿Qué hace que un texto erótico vaya bien o vaya mal? “Bueno, yo creo que la literatura no entiende de recetas así que es difícil así, a priori, determinar qué funciona y qué no. Por otro lado, no considero el texto como algo que funcione. Cada lector es un mundo y cada personaje creado también. Aunque lo cierto es que lo excitante forma parte de la literatura erótica como género, a mí me gusta más pensar en la empatía que en la excitación. Si quien escribe un texto logra mostrar la excitación del personaje, puede que el lector se contagie (o no) con esa excitación, sentir empatía con el deseo (sexual o vital) del personaje, más allá de que lo que al lector le guste situación particular que el personaje vive se acerca a mi idea de la literatura erótica de calidad. Y suena paradoja, pero alguien se puede sentir abochornado y excitado a la vez. Es lo que a veces tiene de inconsciente el erotismo”.
 
“La literatura de calidad suele ser elusiva, y el tema del sexo no se libra de este precepto”

La frase del ladillo la dijo el crítico Juan Malherido en esta misma web hace algo más de un año. En un taller como éste, ¿hay que enseñar la virtud de la contención? “Más que la contención, me impulsa la idea de la transformación. ¿Cómo convertir un lance sexual o una situación erótica en un texto artístico? Me anima la idea de guiar en la búsqueda (la propia voz, la creatividad, la subjetividad, la mirada del narrador). No es tanto qué se cuenta o cómo se cuenta, sino desde dónde se cuenta. ¿La literatura es elusiva? A mí me parece que, más bien, la literatura es mirada. Hay textos que redactan hechos, uno detrás de otro, pero yo creo que tiene más fuerza la narración que es subjetiva, que tiene un prisma, una narración en donde más que los hechos se vivan, importan más cómo se viven tales hechos. Un texto puede excluir el sexo explícito y no tocar una fibra por muy bien escrito que esté, y un texto puede contener sexo explícito y conmover al lector. Sólo inculco la elusión con la descripción anatómico-forense de un lance sexual”.

Los límites

¿Merece la pena tener en cuenta conceptos como ‘zafiedad’, ‘obscenidad’, ‘pudor’? Es decir, ¿hay límites de los que debemos ser conscientes? “Desde luego que sí. Es necesario reflexionar sobre ellos. Me encanta que el primer día de clase se debata sobre ello: si bien es cierto que casi todos coincidimos en la definición (la historia de la lengua y los diccionarios), a la hora de aplicar dichos conceptos a los textos surgen diferencias (el diccionario interno de cada uno en función de nuestras experiencias, nuestros miedos y nuestros deseos). Yo creo que no reflexionar sobre qué se escribe es cómo vivir sin pensar qué se quiere, aunque solo sea para llegar a tener claro qué es lo que no se quiere.

Un ejemplo, por favor

“Hay tanto que es difícil elegir, pero ya que me preguntas qué me viene a la cabeza, te diré que la novelita ‘El instante’, de Louis Aragon, y el cuento ‘La sortija y el sortilegio’, de Ana Rosetti”.

Anuncios
Posted in: Literatura