Un villamartinense, héroe en la Guerra de Cuba

Posted on 5 mayo 2012


Villamartín/Historia

Don Pedro Garrido Romero Foto coloreada (Archivo familia Pérez Gómez)

Don Pedro Garrido Romero Foto coloreada (Archivo familia Pérez Gómez)

José María Pérez Gómez

En 1808, entran los franceses en España, a causa de las querellas que mantenían Carlos IV con su hijo Fernando. En Cádiz se aprueba la Pepa, la Constitución de 1812 y una vez terminada la Guerra de la Independencia, vuelve el príncipe heredero para gobernar el Imperio o lo que quedaba de el.
En 1814, el Rey Felón, Fernando VII deroga la Constitución, traicionando la soberanía y el respeto que le profesaba  el Pueblo Español. La semilla de la independencia en el otro lado del océano estaba sembrada. Los liberales luchaban en principio por la restauración de la CONSTITUCIÓN, que en el otro lado del Atlántico resultó ser más fácil proclamar la independencia contra el absolutismo despótico de un rey aprobechado.
La sucesión al poder fue otra traición pues Isabel II ascedió de forma irregular gracias a una ley que se sacó de la manga su padre, esto sumió en el caos a la península, vinieron las guerras carlistas…
¿ Y las colonias?  Las colonias estaban sumidas en el desconcierto, los liberales españoles eran perseguidos en la península y se refugiaron en América donde consiguieron consolidar sus ideas.
En 1848 nace en Villamartín Don Pedro Garrido Romero, tío bis-abuelo de mi madre y comandante en la Guerra de Cuba, se mantuvo fiel a la corona y obtuvo la Laureada de San Fernando, cruz de primera clase del Mérito Militar, la de María Cristina y otras tantas como podéis apreciar en la foto que le envió dedicada de su puño y letra a su primo Curro Mendoza. Participó en la Batalla de Jovitos, donde venció a una tropa que era bastante superior en cuanto a efectivos.
Corría el 20 de octubre del año 1868 cuando el terrateniente cubano Don Carlos Manuel Cespedes se presenta en la Iglesia parroquial de Bayamo donde bajo palio le otorgaban el título de Capitán General de la Cuba Libre, en su discurso declara la libertad de todos los esclavos insurrectos… Era el comienzo de la Guerra de Cuba que duró diez años y tras una capitulación de los cubanos, la guerra se reanuda en 1895.
En Yateras Pedro Garrido reclutó a indios para la causa española y se enfrentó al mismísimo José Martí y a Antonio Maceo, conocido éste último con el apodo de ” El Titan de Bronce” ya que era mulato, ambos perdieron la vida en el conflicto y fueron reconocidos como héroes cubanos. Los indios hacían estragos en las tropas liberadoras, hasta que una criolla, Cristina Pérez se hizo pasar por médium para convencer a los indígenas de que estaban luchando en el bando equivocado, esto fue lo que les dijo:
“- En el gran reloj de los tiempos está señalada ya la hora de la independencia nacional cubana. A pocas leguas tenéis a uno de los famosos generales de la contienda libertadora, el gran Antonio Maceo. Yo estoy con él y vosotros conmigo y por consiguiente os mando que alentados por el recuerdo de las persecuciones de que fue víctima nuestra raza, en lugar de continuar la sangrienta campaña que contra él habéis emprendido, os unáis a sus fuerzas, valientes y decididos, a pelear por la redención de Cuba, vuestra patria, que ya es hora, que ya es necesario que sea libre”.
A partir de aquí los indios cambiarían de bando, traicionando a Garrido. La guerra se hacía más cruda y el apoyo del campesinado a los sublevados era indiscutible. El Capitán General español, Valeriano Weyler muy frustrado encarceló a los posibles rebeldes en campos de concentración, donde aproximadamente un tercio de la población rural moriría de hambre, algunas crónicas recogen que murieron más de 100 mil personas entre mujeres y niños.
Pedro Garrido murió en 1898 un día antes del hundimiento del Maine, con la consiguiente entrada en la disputa de los Estados Unidos, en contra, claro está…, de los españoles, fue enterrado en un panteón que le ofreció la población de Guantánamo. Y poco después España perdería la colonía. Moría enfermo posiblemente de malaria, a la edad de 50 años y si nos fijamos en la foto, podemos apreciar su vejez prematura, lo que nos dice algo de las vicisitudes que pasaría, recuerdo que mi Padre nos contaba que murió creyendo que la guerra estaba ganada.
En Villamartín Pedro Garrido es un héroe, e hizo numerosas obras de caridad, entregando su sueldo a la enseñanza de los niños que no podían costearse los estudios. El Ayuntamiento le dedicó una calle que posteriormente en tiempos de la alcaldía de don Antonio Bernal Peñalber se la quitaron para dedicársela a los Hermanos Mozos.
Naturalmente que en la otra orilla del Atlántico, para los cubanos sea otra cosa, un demonio, el anverso y reverso de unos tiempos y unas políticas que no deberían repetirse: Dominio, esclavitud, colonización, explotación…, menos mal que somos un Pueblo Hermano. Hoy no querríamos dominar a nadie y sentiríamos hasta vergüenza, pero esta es nuestra historia y no podemos mirar a las nubes o taparnos los ojos. Hoy me conformaría con llamar a la puerta y espiritualmente respetar al prójimo, aprender de su cultura, compartir el pan con los que no tienen y hablar de un futuro esperanzador para todos y si algún día se me ocurriese montar una empresa en el extranjero, sería para ayudar y para revertir lo ganado en el desarrollo de ese país.
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