Radicalidad contra la crisis

Posted on 11 julio 2012


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El ministro Cristóbal Montoro consulta su reloj como si se acabara el tiempo. Foto: Gonzalo Arroyo

Por Ignacio Díaz Pérez

El Gobierno sube el IVA y la prima de riesgo española se mantiene muy por encima de lo que hace sólo dos meses ya nos parecía una cifra de alto riesgo. Europa libra los primeros 30.000 millones de crédito para el rescate de la banca -con el aval del Gobierno- y los mercados siguen sin creerse el órdago de Rajoy. La explicación es sencilla: las medidas del Gobierno no inciden en las causas reales del problema.

Prueba de ello es que el propio Cristóbal Montoro ha explicado la subida del IVA recién aprobada en la existencia de economía sumergida, de gente que no paga, vaya… Yo me pregunto si el Gobierno se cree acaso que esa economía sumergida va a desaparecer porque se le aprieten las tuercas justo a quienes no defraudan. Nunca más a propósito lo de pagar justos por pecadores.

La solución a la crisis exige medidas radicales. Pero no hay que confundir la radicalidad con tocarle las narices al personal, que ya bastante está sufriendo las consecuencias de la crisis. Hay que adelgazar la Administración. Pero ya, que este enfermo no admite someterse a más pruebas.

Si hace unos años -contábamos en pesetas aún- un gerifalte de la Diputación de Sevilla explicaba que poner en marcha el mecanismo del organismo provincial para repartir 60.000 millones de pesetas procedentes de ayudas europeas y del Gobierno central entre los municipios costaba 90.000 millones, ¿a qué esperamos -o a qué espera el Gobierno- para cargarnos de un plumazo las diputaciones?

Sin más dilaciones. De un día para otro. Las diputaciones no tienen ni una sola competencia que no tengan también, sobre el mismo territorio, otras administraciones. Fundamentalmente, la autonómica. También los propios ayuntamientos. Razón por la cual los ciudadanos no dejarían de recibir ni un solo servicio de los que en este momento les presta la Diputación.

Los funcionarios del organismo provincial, que pasen a formar parte de las plantillas respectivas en los correspondientes departamentos autonómicos. Los de carreteras, a Fomento. Los de sanidad, a Salud. Y los ex concejales y demás sanguijuelas colocadas en puestos ad hoc por los partidos políticos, que se vayan a su casa. A cobrar el paro si hubieran cotizado para ello o a buscar trabajo como cualquier hijo de vecino.

Fuente:Elmundo.es/Maquet:ErDesvan.com
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