Leopoldo Abadía: ‘A la señora Merkel hay que canonizarla en vida’.

Posted on 28 octubre 2012



Economía/ED.

La crisis ‘es una oportunidad’.

Hoy desde ED les ofrecemos esta interesante entrevista que Pablo Rodríguez le hizo ayer a Leopoldo Abadía para el diario Elmundo.es.

Pablo Rodríguez Suanzes | Madrid.

La crisis convirtió a Leopoldo Abadía en una estrella. Su informe NINJA fue viral antes de Twitter e introdujo en el submundo financiero a cientos de miles de personas. Jubilado, pero más ocupado que nunca, hace ‘road shows’ como los ministros e imparte más conferencias que un premio Nobel.

Se declara optimista en el país de los 5.7 millones de parados, su principal preocupación. No porque vea luz al final del túnel, sino porque ve claro el camino, un camino que pasa y acaba en Europa.

Presenta ahora ‘El economista esperanzado’, en donde comparte indignación con los que ocupan las calles, pero no receta, pues defiende a Alemania, quiere canonizar a Merkel y dice que no hay otra que reducir el déficit. Vivimos por encima de nuestras posibilidades, y ahora no queda más remedio que hacerlo de acuerdo a ellas. No es tan grave, afirma. Él lo sufrió en sus carnes y el susto le cambió la vida. Para bien.

Dice que es el economista esperanzado, pero yo no he visto demasiado esperanza en su libro.

Temía que no hubiese visto demasiada economía… Entonces no lo habré escrito bien. La esperanza consiste en que veo claro el camino. Que el camino acaba en Europa. Que estamos dando los pasos para ello y que lo que leo me lo confirma, por lo que estoy muy esperanzado.

Usted coincide mucho en el diagnóstico con lo que ha llevado a la gente indignada a la calle. Pero dice muchas cosas que no les gustaría, como la defensa de Alemania, que es la única que aplica las medidas inevitables, o de Merkel. .

A la señora Merkel hay que canonizarla en vida, en vida! Lo que digo puede no gustarle a muchos. No pasa nada, el objeto del libro es decir que lo pienso, no que le guste a todo el mundo. Estamos yendo hacia Europa. La unión monetaria ya existe, la unión fiscal es que ya se aprueban los presupuestos en Bruselas y nos dicen qué déficit podemos tener. La unión bancaria avanza a trompicones, pero avanza. La unión política… el otro día dijo Almunia que las recomendaciones son obligaciones, así que igual.

Sin embargo parece que hay una buena división en Europa. .

No. Ahora nos están diciendo: ‘para ser europeos pónganse un poco guapos’, y eso quiere decir algo muy claro. Que el año pasado gastamos 91.344 millones más de los que ingresamos, y esa cifra hay que rebajarla, lo que es de sentido común. En mi familia pasaría eso. Si a un hijo mío se le fuera la olla se lo diría. Seguramente él ya está acostumbrado, y cuando le diga que hay que parar, pues le dolerá, pero es lo que hay. Aquí, cuando se habla de reducir el déficit hay que tener claro que sólo hay dos maneras: subir los ingresos o reducir el gasto. Es decir, subir los impuestos o que te bajen el sueldo. Normal que al señor que le pasa eso no salga a la calle diciendo ‘qué bien’. Pero….

Pero es que creo que no hay otro remedio. Y como no hay… Si nos diésemos prisa en arreglar las entidades financieras, esto salía adelante. Yo, todo lo del rescate famoso, en el libro digo que “ojalá nos rescaten”. Bueno, eso en el libro, ahora digo que ojalá no. Fíjate. A ver cómo lo arreglo. El rescate es un préstamo. A veces nos hacemos otras ideas, pero no. Es un dinero que hay que devolver. Que por supuesto aumenta la deuda pública y por supuesto aumenta el déficit, por lo que quiere decir más impuestos para todos.

Pero es imprescindible. .

Me parece que Rajoy lo está haciendo bien cuando se pone a lo gallego con el rescate esperando a ver. ¿Qué pienso yo? Que está diciendo: si mientras me hago el gallego consigo que las reformas empiecen a notarse y que inversores empiecen a fiarse más de mí.. igual no necesito el rescate. También se habla de una línea de crédito que no computaría como deuda en principio, vamos, como una póliza de crédito. Eso me parece bien porque te da tranquilidad. Me da la impresión de que estamos en el buen camino, de ahí mi esperanza.

Usted dice que cuando uno funciona como rico un tiempo cree que puede funcionar así siempre. Vivir por encima de las posibilidades. .

Los bancos. Lo han hecho muy mal. Horrorosamente. Cuando me preguntan quién tiene la culpa de todo esto siempre digo: los bancos. ¿Bancos o políticos? Mira, un 100% los dos. Porque han hecho locuras y porque se han aprovechado de la ignorancia normal de la gente. Cuando han vendido cosas que ni ellos entendían y nos han engañado.

Por otro lado, sí que es verdad que a nivel nuestro, de las personas, hemos vivido en algunas cosas como si fuéramos ricos. Ahora oigo decir que nos hemos vuelto más pobres. Yo creo que no. Antes es que no éramos ricos, éramos pobres apalancados. Teníamos crédito y nos los lo creímos. Y nos compramos apartamentos mejores de los que debíamos. Si lo hago sólo yo tiene una importancia relativa. Si se hace a nivel de administraciones públicas, pues el efecto es mucho más grande. Cuando oigo a alguna autonomía diciendo que no hay dinero… la pregunta es ¿dónde está ese dinero? ¡En qué se lo ha gastado? En una línea aérea que estaba quebrada que intentó reflotar con 530 millones de euros. Y ha vuelto a quebrar. Claro, así no hay dinero.

¿Estamos condenados a vivir peor que antes? .

Yo, como tengo 12 hijos, soy un especialista en refinanciaciones. ¿Qué hacía yo? Pedir un crédito para comer, y cuando vencía, pedía otro. Y luego otro. Hasta que un día me dijeron que no y se acabó. ¿Y qué pasó? Que empecé a vivir. Gracias a Dios. Porque de esa manera salí adelante. Con los créditos nunca lo hubiera hecho. Estoy muy agradecido. Tenía una visa de la que tiraba que daba gusto, hasta que un día me la quitaron. Yo me indigné, cómo me hacían eso. Pero me dejaron pagarlo en los plazos convenidos. Y gracias a ese susto vivo mejor que antes.

¿Cree que esto puede ser una oportunidad para España? .

Es una oportunidad. Hemos vivido de una manera. Se nos fue la cabeza. Por encima de nuestras posibilidades. Vale. Ya está. Los que me cruzo y me dicen: ‘no, yo no he vivido por encima de mis posibilidades’. Bueno, pues yo les digo que sí. Tú también. Has vivido por encima de tus posibilidades. Sin enterarte, pero lo has hecho. Ahora tendremos que vivir de acuerdo con nuestras posibilidades. Tampoco pasa nada. Exagerando mucho, el único problema de España es el desempleo.

Lo que me preocupa son los 5.7 millones de personas sin empleo. Por eso me interesa muchísimo que los bancos se arreglen. Que el ‘banco malo’ que a mí me parece buenísimo se lleve toda la porquería, ya veremos a qué precio y quién la paga. Pero que se la lleve. Hecho eso, ya tendremos saneados los bancos. En teoría ya está, ¿no?

Dice en el libro que ésta no es una crisis del sistema. Sino de las personas que forman el sistema. .

Para mí esto está clarísimo. ¿Hay que cambiar el sistema como dicen? Vale, lo cambiamos si me garantizas que con otro no va a haber sinvergüenzas. ¿Pueden garantizármelo? Si no, ¿para qué? El capitalismo salvaje no existe, hay salvajes que hacen de capitalistas. Como no hay barcelonismo salvaje, hay salvajes que hacen de barcelonistas.

Se le ve muy indignado en el libro con ellos. .

El capitalismo es perfectamente correcto. Yo veo en mi calle, que llamo Capitalism Street, a muchos. Que se juegan todo su capital en sus tiendas y bares. En proporción, más que Botín. Y crean empleo. Me molesta que las entidades financieras hayan hecho de otras cosas y no de entidades de crédito. Por eso la reforma más urgente es la financiera. Hace falta una revolución financiera.

¿Hemos aprendido algo tras esos años de crisis? .

No lo sé. No lo sé. Tengo la sensación de que poco. Yo veo familias y empresas que están saliendo de la crisis pasándolo mal. Dándole vueltas a la cabeza, reinventándose. Recortando de lo que pueden. Viviendo de otra manera. El año pasado cerraron muchas tiendas en agosto, y ahora no lo han hecho.

Si se pone a tiro otra burbuja, ¿no picamos de nuevo? .

Me gustaría pensar que no. Me gustaría que la gente adquiriera la cultura económico- financiera mínima, aplicar la cultura de su casa, a la calle.

Algunos economistas dicen que los estados no son como familias y no deben serlo. .

El que diga eso, él sabrá. Yo digo que sí. Ideologías al margen, de en qué hay que gastar y en qué no, cuando no hay, no lo puedes gastar. A mí, lo que diga la gente ésta me importa muy poco. Me importa lo que digo yo. No es por presumir, sino porque es importante que todos tengamos criterio. Que digamos: “eso no me gusta”, aunque lo diga un premio Nobel. Si tuviéramos un país con 47 millones de personas con criterio, seríamos riquísimos. Un país así es más difícil de gobernar. Pero o no tenemos criterio, o no hacemos nada.

El que yo esté ahora aquí, haciendo libros y estas cosas, empezó con un diccionario que empecé a redactar que era copiar y pegar noticias o conceptos que veía. Hace unos años, cuando salió lo de las participaciones preferentes, de algún periódico copié la definición. Y Al acabar añadí un comentario: “Dios mío”. A eso lo llamo tener criterio. Gastándome algo más de un euro en el periódico que lo ponía leí lo que era y, con mi criterio, dije: esto no puede estar bien. Si no me llego a comprar el periódico ese día, no me entero. Y voy al banco y me lo venden, y me lo creo. Me gustaría que todo el mundo se gastara ese dinero en el periódico y tuviera criterio.

Usted habla en el libro del señor Egea. El hombre del banco que asesoró a su madre cuando se quedó viuda y que siempre le daba buenos consejos y era tremendamente honesto. ¿Ya no quedan de esos? .

Yo creo que sí, que hay. Mi madre seguía ciegamente al señor Egea, que tenía la honradez y la competencia necesaria para aconsejar. Pero sobre todo no tenía por encima a alguien obsesionado por unos determinados objetivos que le presionara. Yo he hablado con directores de oficinas que decían: “me están obligado a mentir”. Eso es criminal.

¿Pero son personas, no el sistema? .

Lo bonito es que la persona dijera: “no lo hago” y se fuera a la calle. El hombre que me decía “tengo que mentir” yo lo considero honrado. El señor Egea tenía por encima a un jefe que le dirigía, no que le extorsionaba.

¿Qué tipo de ejemplo pueden dar los políticos? . Yo a todo esto lo llamo optimismo. A decir; no me da la gana de rendirme, no quiero. El optimismo no es decir aquí no pasa nada. Lo que está ocurriendo es gravísimo. Pero si estamos todo el día diciendo lo mal que estamos, nos moriremos. Estoy esperanzado, porque me gustaría una España con 47 millones de personas con criterio, y unos políticos con criterio y honrados que supieran contarle a la gente lo que hacen. Sin ser una jaula de grillos.

Que sean honrados se les presupone, ¿no? . Sí. A mí cuando me dicen que un político debe ser honrado es como si me dicen que mañana el Real Madrid pone un anuncio diciendo: “quiero futbolistas. Requisito: que sepa jugar al fútbol”. Si saben torear no le sirven, claro.

¿Alguno le gusta? .

De contar bien las cosas, creo que no. Igual habrá alguno. Pero si le preguntas a la gente… La gente va al Telediario con miedo, a ver qué ha pasado de malo. Sin entender por qué ha pasado. Lo simplón hay que explicarlo simplón.

Sin embargo, aunque lo explique mal, cree que Rajoy ha hecho lo que hay que hacer. .

Sí, yo creo que sí. Lo está haciendo, aunque habrá metido la pata 500 veces y aunque seguramente lo está haciendo obligado por quien manda. Lo sé. Estamos intervenidos desde 2010, eso ya se sabe. Guindos dijo que no estamos intervenidos, que estamos supervisados. Bueno, pues vale. Lo llamamos como quieras. Rajoy lo está haciendo bien, pero lo que echo en falta es que cada 15 días el presidente pidiera ‘prime time’ en televisión y durante 10 minutos, sin papeles, nos contara lo que ha pasado esas dos semanas. Sin papeles.

Si que es usted optimista y está esperanzado…. Soy optimista porque digo que hay que hacer esas cosas, como digo que hay que meterse con las autonomías. Claro que sí. Y la administración central y los ayuntamientos. El modelo autonómico a mí me gusta, siempre digo que si en mi pueblo tengo un problema me lo resuelve mejor el alcalde que el ministro de Madrid. Pero si el alcalde se construye un aeropuerto y contrata a 2.000 asesores me voy a Madrid, que me resulta más barato. El modelo autonómico nos sirvió en su momento, fue fenomenal. Han pasado 30 años. Por reexaminarlo no perdemos nada. No pasa nada. En cualquier empresa los principios del abuelo fundador se reexaminan. Porque las cosas han cambiado. Hay que meterse en el funcionamiento de las autonomías.

Y ver cuánta gente hay en cada una. . Sí, claro. Cuánta gente hay trabajando. Si hacen alta todos. ¿Con lo que digo aumentaría el paro? Pues sí, pero prefiero pagar el subsidio de desempleo un tiempo que un sueldo falso toda la vida. Y de cara a Europa, si les dices: “he echado a estos, estos y estos por eso”, aunque suba la tasa te baja la prima de riesgo.

Fuente:Elmundo.es
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