Homenaje a Manuel Perez Regordan en Arcos de la Frontera.

Posted on 25 noviembre 2012



La Capilla de la Misericordia recordo este jueves a Manuel Perez Regordan.

El acto comenzó con la introducción del Delegado de Cultura Domingo González y Pedro Sevilla presentó a la ponente: Pepa Caro

De izquierda a derecha Pedro Sevilla, pepa Caro y Domingo González. Foto: Jose Maria Perez Gomez. PIA

De izquierda a derecha Pedro Sevilla, pepa Caro y Domingo González. Foto: Jose Maria Perez Gomez. PIA

PÍA – Arcos de la Frontera
Domingo González: “- Hoy seguimos con una persona distinguida y reconocida

Domingo González

Domingo González

por parte de todos nosotros y todos los arcenses: Don Manuel Pérez Regordán, en este caso pues… después de la fantástica ponencia por parte de Don Andrés Luis Cañadas, que tuvo lugar ayer, hoy tenemos con nosotros, a la que le agradezco personalmente, a Josefa Caro y en su presentación también a Pedro Sevilla, al que también quiero agradecer personalmente esa colaboración desinteresada que viene haciendo con la Delegación de Cultura y que por supuesto también gracias a él, este noviembre literario sigue vivo y sigue presente dentro de esta delegación.

Pedro Sevilla:

“- Si yo supiera expresarme sin leer, si no tuviera la dificultad que tengo para

Pedro Sevilla

Pedro Sevilla

hablar en público, en un Pueblo de tan buenos oradores como por ejemplo: Los Hermanos de las Cuevas o Antonio Murciano, no tendría necesidad de haber escrito estas palabras para presentar a la conferenciante de esta noche, a la escritora, historiadora y poeta Pepa Caro y no tendría necesidad de haberla escrito porque no hace falta papel para presentar a una hermana. Son tantas las vivencias comunes… los afanes compartidos, los proyectos iniciados, mano con mano que cuando hablo de Pepa me parece que estoy hablando de mí mismo, de nuestra juventud común y de nuestra pasión inalterable por la poesía. ¡Ah…! Y también de nuestro amor a nuestro Pueblo, a éste Pueblo nuestro en el que libremente hemos decidido vivir y trabajar.

                Pepa Caro, ya lo saben ustedes porque aquí estamos en familia, es licenciada en Historia y entre otras responsabilidades institucionales ha sido Delegada de Cultura de la Junta de Andalucía y alcaldesa de Nuestra Ciudad durante ocho años.
                En el ámbito estrictamente literario ha colaborado en prensa y en revistas y ha publicado entre otros los libros de poesía: CON TODO EL INVIERNO DENTRO y LAS CALLES DE LA LLUVIA,- éste último un encendido y razonado canto a nuestro Pueblo, a sus hombres y mujeres y a un tiempo sin tiempo donde transcurrió su infancia.
                Pepa Caro es todo esto que he dicho y es además una entusiasta activista cultural, una “Beatriz Pacheco” de nuestros días, no olvidemos que fue una de las impulsoras de esta entusiasta asociación de mujeres pachequistas de Arcos y una mujer que siempre dice sí a su Pueblo, como dijo que sí sin dudarlo para impartir esta conferencia sobre la figura de nuestro recordado Manuel Pérez Regordán.
                Pepa es todo eso como digo, pero para mí es como una hermana, por eso cuando nos vemos siempre hacemos lo mismo, lo que hacen los hermanos, preguntarse por los hijos, que si el mayor lo tengo en Londres, que si mi Ángela tiene ya tres niños…, en fin las cosas de familia…
                Pepa Caro viene a hablar de Manuel Pérez Regordán, nuestro querido y recordado Pérez Regordán. Hace muy bien nuestro ayuntamiento y lo felicito por ello, en homenajear a los escritores locales fallecidos. Anoche asistimos a una entrañable conferencia sobre los Hermanos de las Cuevas y hoy le toca el turno a un discípulo suyo, a nuestro Pérez Regordán que llevo a gala su mejor título, el de Cronista Oficial de la Ciudad. De él va a hablarnos Pepa, pero yo también quiero hacerle mí pequeño y breve comentario:
                Pérez Regordán fue nuestro Azorín local, el escritor que sabía que lo que hay que escribir hay que escribirlo muy temprano, para irse luego al Casino o a los Murales, en la Plaza Boticas para ver pasar la vida. Pérez Regordán había hecho ya sus dos o tres folios a las diez de la mañana y a esa hora si nos veía nos hacia pararnos en seco para contarnos sus últimos hallazgos, su última investigación o su último chiste.
                Hubo un torero que se acostó con una gran actriz y nada más terminar la faena empezó a vestirse rápido para salir de la habitación, la actriz desde la cama le dijo que adónde iba tan ligero, a lo que el torero le contestó que adónde iba a ir…, al casino a contarlo. Porque lo bueno no había sido llevarse a la cama a una actriz deseada por medio mundo, sino poder contarlo a los amigos con pelos y señales, nunca mejor dicho… Pues lo mismo le pasaba a Pérez Regordán, descubría un dato, una anécdota o un pergamino del siglo XVII y sí, disfrutaba pero cuando disfrutaba de verdad es cuando te agarraba en la Plaza del Cabildo o en la Calle Maldonado y te lo contaba con su sonrisa de niño testarudo. De él, de éste hombre que nos dejó tan temprano, que se ha ido haciendo cada vez más presente desde su ausencia viene a hablarnos Pepa Caro y con ella, con sus palabras les dejo, muchas gracias.
Pepa Caro: “- La historia es un relato razonado, lejos de la memoria subjetiva y el

Pepa Caro

Pepa Caro

recuerdo emocional que nos lleva al mundo de lo poético. El historiador escribe bajo unos valores y una visión del mundo y lo hace con respeto a la documentación que posee intentado comprender por qué los humanos actuamos de una determinada manera y no de otra, dentro de unas coordenadas tratadas con rigor y trasparencia.

La historia es también una efusiva reconstrucción de cada momento histórico y se hace lo más honestamente que se puede, para brindarla al lector o al estudioso a la ciudadanía en suma, de forma que además del conocimiento en sí, del pasado, se puede comprender y conocer esa memoria de nuestra historia, para mantener abierto el futuro.
                Decía Martín Buguer que todos somos miembros de una comunidad del recuerdo y tan es así que necesitamos evocarla y profundizar en ella. Hago esta introducción porque voy a hablaros de Manuel Pérez Regordán, un arcense que se merece el aplauso de su pueblo, por la contribución innegable que hizo a la historia de Arcos, muchas veces llevado por su intuición, pero siempre con la férrea voluntad de descubrir y comprender nuestro pasado para difundirlo.
               Decía María Zambrano que los españoles tienen historia a pesar suyo y es verdad que en general, la historia no ha merecido la importancia que tiene entre nosotros y no digamos la arqueología, algo así como un tabú que más que proteger hay que expoliar, una asignatura pendiente también en la investigación de Arcos.
                Cuándo nuestra historia local no tenía valor para la mayoría, bien por ignorancia forzosa, llámese analfabetismo, tan acuciante entonces, o desinterés de la élite relativamente cultivada,- os hablo de finales del siglo XIX, – un notario de nombre  Miguel Mancheño y Olivares, se interesó por la documentación existente en los archivos notariales  y del ayuntamiento y escribió: “APUNTES PARA UNA HISTORIA DE ARCOS.” Él puso la semilla de la curiosidad entre nosotros, como también lo hicieron los Hermanos de las Cuevas más tarde.
Pero la primera mitad del siglo XX no aportó mucho más a lo investigado por Mancheño, los pocos eruditos locales imitaban un estilo decimonónico, se perdían en juegos florales sobre la belleza de Arcos, la tan traída y llevada belleza de Arcos, para no aportar nada a la historiografía arcense, salvando vuelvo a repetir, la labor investigadora ampliamente reconocida de los Hermanos Cuevas.
En este escenario conformista y poco trasgresor…, un niño que estudia en el Colegio de las Nieves, juega en la Plaza del Cabildo, sueña imposibles quimeras y presta atención a las antiguas leyendas locales, dará que hablar, este niño crece en un escenario propicio para cultivar la historia, aunque estudia, porque por entonces no tiene mucho donde elegir, perito mercantil en la Escuela de Comercio de Jerez. Pero se bebe los libros y atiende con sumo interés a lo que otros ya dijeron y escribieron, un poco acartonado por lo que hereda del siglo anterior, tiene sus balbuceos primeros a imagen y semejanza de quienes le precedieron e insisto con mucha más intuición que técnica al principio, escribe de Arcos y para Arcos, tiene osadía, frescura, una prosa fácil y desenvuelta, dice de él Jesús de las Cuevas, ese elegante escrutador del presente y pasado de Arcos, tiene osadía y se lanza a poner en pie una guía turística de Arcos, quizás la primera guía turística, que no sólo dice esta fachada es fabulosa, esplendida y monumental, sino que ahonda en la metodología del arte para aportarnos datos más intensos de cuantos nos depara la compleja trama urbanística y los edificios más señeros del pueblo, esa guía fue declarada de Interés Turístico Nacional en 1970.
Manuel Pérez Regordán no se conforma y prosigue su camino, alterna su profesión, trabaja en distintos institutos de formación profesional, dando clases de prácticas administrativas y comercio o en su labor investigadora. Ningún archivo se le resiste ambiciona el saber, sobre todo tiene una vertiente pedagógica hasta entonces desconocida en esta materia, se lanza a una labor divulgadora de la historia dando conferencias en colegios, institutos, salones culturales y publica unos ejemplares que llama: “LAS CALLES DE ARCOS,” para descubrirnos un pasado común que es nuestra herencia y debemos conocer.
Publica artículos periodísticos infatigablemente a lo largo de toda su vida, pero no renuncia nunca a la investigación, así ve la luz “EL MÁQUIS EN LA PROVINCIA DE CÁDIZ,” “MONOGRAFÍAS ACERCA DE DIFERENTES COFRADÍAS DE ARCOS,” “EL BANDOLERÍSMO ANDALUZ,” o sus “HISTORIAS Y LEYENDAS DE ARCOS”
La gran novedad respecto a los que le antecedieron es que Manuel Pérez Regordán consigue despertar la curiosidad del arcense sobre su propio pasado, algo que ahora se llama en la metodología educativa: Estudio del Entorno y que ya Pérez Regordán anticipándose ponía en práctica con la HISTORIA LOCAL.
White Heat decía que con frecuencia los humanos haríamos cualquier cosa por dejar de pensar y efectivamente así lo atestigua esta sociedad nuestra de consumo y de ocio trivial, donde no cabe casi nunca los abismos de la historia, por eso pongo en valor esa osadía de Manuel Pérez Regordán de ir a la montaña si esta no se mueve, es decir, de ir al encuentro del lector desinteresado para provocarle curiosidad hacia la historia.
Manuel Pérez Regordán aunque murió joven a escrito mucho y ha conocido mucho. Entre sus libros más volcados hacia las rutas e itinerarios turísticos podemos destacar: “DE JEREZ A RONDA POR LA SERRANÍA GADITANA” y diversas guías turísticas de Arcos que iban guiando con la documentación última que investigaba.
Estudioso de los templos más identificativos de Arcos: Santa María y San Pedro, brujuleaba de maravilla por este mar de historia, por este pajareo de leyendas, vuelvo a citar palabras de nuestro querido paisano Jesús de las Cuevas:
“…Y apenas ningún secreto se escondía para él.”
Pero si tengo que elegir entre sus obras, si tengo que destacar lo que le diferencia de otros historiadores arcenses, debo decir que Arcos le debe el descubrimiento y estudio de la VIDA Y POÉSIA DE XIMÉNEZ DE AYLLÓN, que es una novedosa aportación a lo que llamamos huecos y fragmentos en los vacios de la HISTORIA, que deben salir a la luz y que salen gracias a intrépidos, curiosos y a amantes de nuestro pasado que indagan, ávidos de conocimientos donde otros no llegan.
Y también debo destacar su pormenorizado estudio de ANDRÉS BENÍTEZ, ese jerezano que lo cautivó mirando embelesado el retablo de la Virgen del Rosario, en Santa María y que no cejó hasta descubrir su autoría, como la de otros muchos retablos que fue siguiendo con el olfato detectivesco de quien no se para en los obstáculos hasta conseguir su propósito.
Su empeño por difundir, informar, aclarar, no siempre bien visto ni comprendido, le llevó a ostentar dos veces el premio nacional de artículos periodísticos y en el año 2000 le hizo merecedor del título de CRONISTA OFICIAL DE ARCOS.
Ha sido académico de San Dionisio de Jerez, de la Real Hispanoamericana de Cádiz, de la Real Asociación de Caballeros de Nuestra Señora de Guadalupe, un lugar, Guadalupe de agradables recuerdos para él y para su esposa, Caballero de la Orden Hospitalaria de San Juan Bautista, Diplomado en Protocolo y miembro de la Real Asociación Española de Cronistas Locales, entre otros reconocimientos que creo merecen destacarse.
Hace pocos años que nos dejó, lo despedimos con los honores que merecía en esta Capilla de la Misericordia de la que tantas cosas sabía, y entonces pensé que su trayectoria no ha sido fácil, ni tranquila, ni siempre comprendida, pero Manuel Pérez Regordán tenía algo que le impedía desfallecer y que no era otra cosa que colocar por encima de habladurías y prejuicios su tarea apasionada de investigador, su amor irracional, extraño por inabarcable hacia Arcos, ese amor que muchos arcenses sentimos por este pueblo tan viejo y sin embargo tan seductor.
Nunca fue rencoroso con quienes le hicieron daño porque era generoso y necesitaba sentir cercanos los afectos, se fue, se nos fue investigando, abriendo su biblioteca a cuantos quisieran encontrar respuestas en la historia y hoy debemos no sólo avivar el recuerdo por parte de quienes le conocimos, debemos difundir su obra, porque conocer es respetar, conocer significa ganar la partida al olvido, nadie que no conozca puede amar tanto, por eso nuestra obligación es hacer atractiva la memoria de lo que fuimos, para darle el valor que tiene y para transmitir el respeto de cada piedra que pisamos, de cada siglo amontonado en el esqueleto urbanístico de nuestra HISTORIA.
Antonio Murciano lo destacó entre los LÍDERES GADITANOS Y ANDALUCES DEL SIGLO XX, en esa recopilación o galería de personajes ilustres que han aportado a la ciencia, la literatura o la historia y que han dejado un legado necesario para comprender los avances culturales de ese siglo que se nos fue.
Su ámbito de paseo, de ocio, fue el Casco Antiguo, la gran casa que lo acogía, mientras entre libros y libros iba imaginando actividades que podían imprimir dinamismo turístico al barrio, JORNADAS DE LA MOLINERA Y EL CORREGIDOR, CENAS MEDIEVALES EN EL COLEGIO DE LAS NIEVES, con figurantes que eran vecinos dispuestos a representar escenas históricas…
Su preocupación por dar información de las casas que se convertían en establecimientos del ramo de la hostelería como ocurrió con el Parador Nacional de Turismo o el Mesón Don Fernando por citar dos ejemplos.
El primer homenaje que se le dedicó en Arcos, poco tiempo después de su fallecimiento contó con el recuerdo emotivo de Jesús Ruiz Fernández, ex – alcalde y ex – presidente de la Diputación Provincial, profesor de Historia y amante del patrimonio arcense al que se sumaron Antonio Murciano González, escritor, poeta e hijo predilecto de la ciudad, Francisco Fernández García Figueras, presidente de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez y de José María García León, historiador y ex -presidente del Ateneo. Ellos nos ilustraron con sus recuerdos, anécdotas y conocimientos sobre la obra de Manuel Pérez Regordán y contribuyeron con sus palabras a dar a conocer la persona y la obra a todos los arcenses que se acercaron a la Capilla de la Misericordia, esa es hoy por hoy nuestra obligación, ser justo con quienes dedicaron su vida al estudio histórico de Arcos, ser agradecidos con un legado que está al servicio de los investigadores y darles continuidad a su herencia para que perdure así pasen siglos.
A veces me parece que al doblar una esquina o al entrar en algún mesón de este casco antiguo voy a volver a encontrarme al vecino afectuoso que paseaba como un paisano más, siempre con algún libro o algún escrito en la mano preguntándome:
“- ¿Sabes lo último que estoy investigando?”
Yo creo que debe tener revolucionado el cielo y debe estar investigando también allí los asuntos celestiales como si estuviese en su casa.
En su memoria reivindico la labor investigadora, tan necesaria como fértil de la que hoy disfrutamos, quiero destacar ese INVENTARIO CON ESTUDIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA ASUNCIÓN que en 1980 realizaba junto a Víctor Marín Solano y el entonces párroco Juan Candil Ríos, con prologo de Jesús de las Cuevas que merecería una nueva revisión y publicación, pues entonces se publicó de manera artesanal, con más pasión que medios económicos y es un estudio fundamental hoy en día para conocer a fondo nuestro Gran Templo que lleva el título desde hace siglos de Iglesia Mayor, más Antigua y Principal de Arcos.
Y cómo olvidar su EXPEDIENTE INVENTARIO para la declaración de Monumento Artístico de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol que realizó en 1985 a instancia del Ayuntamiento Pleno por el que fue nombrado juez instructor del expediente siendo Delegado de Cultura José Enrique Lázaro Delgado. Hay que tener en cuenta y quizás debemos tenerlo como una asignatura pendiente que en 1931 se declaró Monumento Histórico Artístico a la Iglesia Parroquial de Santa María, que en 1962, la Ciudad de Arcos se declaró también Monumento Histórico Artístico y que en los años noventa, cuando ostenté el cargo de Delegada Provincial de Cultura promovimos este expediente para San Pedro que aun no se ha resuelto, pero que debemos seguir demandando para que San Pedro también sea declarado Monumento Histórico Artístico como merece.
Como podéis comprobar mucho debemos a Manuel Pérez Regordán en su empeño investigador y en su amor a Arcos. Ojalá esto encuentros con la memoria de nuestros paisanos más ilustres, nos ayuden a reflexionar sobre la importancia de nuestra HISTORIA y sobre el deber que tenemos todos de legarla a generaciones venideras.
En sus últimos trabajos inacabados, Manuel Pérez Regordán estaba trabajando en nuevos capítulos para HISTORIAS Y LEYENDAS DE ARCOS y quiero leeros la justificación que hace su autor que me parece entrañable y dice así:
“- El afán de transmitir a mis hijos, el cariño que profeso a Arcos, motivó hace algunos años que fuese recordando poco a poco las distintas leyendas, anécdotas  y hasta cuentos que los arcenses y el tiempo han venido reuniendo a través de los siglos para contárselas a los pies de sus camas en las noches de invierno. El interés que en mis hijos despertaron estas historias y tradiciones de nuestros abuelos motivó el que yo considerase poner a disposición de muchos padres este rico tesoro que en confusa amalgama ofrezco, sin distinguir en ningún momento cual capitulo sea historia, cual leyenda, cual anécdota, para dejar al libre pensamiento del narrador la fuerza de su fantasía según el público oyente de que pueda disponer.
Puedo asegurar a todos que el embrujo de nuestras leyendas son siempre bien acogidas por el beneplácito de los niños. Como yo lo hice con mis hijos, espero que a muchos padres sirva este trabajo para prolongar el sueño de los suyos, futuros hombres de Arcos que habrán de seguir la andadura hidalga y firme de nuestra HISTORIA.”
Pepa Caro finalizó el acto leyendo la leyenda de LA REINA MORA Y EL RÍO. La familia de Pérez Regordán agradeció a Pepa su emotivo discurso.
El escritor arcense mantuvo en los años noventa un famoso pleito contra el Ayuntamiento Arcense por el plagio de la GUÍA TURISTICA DE ARCOS, en la época de Juan Manuel Armario que duró catorce años y que se decantó a favor del cronista con un gran montante y gran revuelo en la Ciudad. Fue precisamente en la época de Pepa y tras exponerle a Pérez Regordán su amigo Jesús Ruiz, el estado de las arcas municipales, llegaron a un acuerdo, perdonándose más de la mitad de la deuda, por lo que Pepa siempre se volcó con el escritor.
También Pérez Regordán promovió el intento de apertura del castillo, antiguo alcázar de los reyes taifas de Arcos y que tanto daño le está haciendo al sector turístico de la ciudad que permanezca cerrado, cuando es un Monumento Histórico Artístico que además ha utilizado alguna que otra vez subvenciones públicas para sus reparaciones.
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