Pacto por la Andalucía oficial.

Posted on 5 diciembre 2012


José Antonio Griñán (izq.) y Diego Valderas sentados en sus escaños en el Parlamento andaluz / Efe

ErDesvan.com/Articulos/Despeñaperros.

Manuel María Becerro

Manuel María Becerro

Manuel María Becerro

Redactor de EL MUNDO de Andalucía.

En el gimnasio de Million Dolar Baby, Frankie (Clint Eastwood) advertía al descuidado Scrap (Morgan Freeman) de los impresentables “agujerazos” que lucían sus calcetines. “No son tan grandes”, replicaba el ex boxeador tuerto. “¿No te di dinero para unos nuevos?”, pregunta entonces extrañado el entrenador de Hilary Swank. “Éstos me los pongo para dormir. A mis pies les gusta airearse por la noche”, contesta Freeman con las segundas luces de la mañana. Con estupefacción igual de diáfana, Frankie confiesa una última duda: “¿Y por qué los llevas de día también?”. “Porque mis calcetines de día tienen más agujeros“.

Ese diálogo explica en buena medida la pompa y boato con los que se está presentando en sociedad el ‘Pacto por Andalucía’, el vino viejo de la concertación social camuflado en odres nuevos. Y es que, con lo paradójicamente calentita que está resultando tan fría otoñada y que se presume que lo serán también el invierno, la primavera y los sucesivos veranos, había que resolver un problema logístico de primera magnitud: el cómo y dónde se firma materialmente el enésimo reparto multimillonario de subvenciones entre sindicatos y empresarios sin la amenaza de que irrumpa por la puerta en plan orco el cabreo de los MIR o de los toreados jubilados de Santana de 2001, por poner sólo un par de ejemplos de rabiosa actualidad.

Pero Griñán y Valderas (y algún asesor espabilado, que para eso cobran) quieren dejar en pañales a David Copperfield, el famoso ilusionista que un día hizo desaparecer la Estatua de la Libertad y otro atravesó la muralla china. Olvídense, andaluces, del VIII Acuerdo de Concertación Social, que ni Rocky aguantó tanto en los carteles, y movilícense masivamente el próximo 28 de febrero por este calcetín del ‘Pacto por Andalucía’ que va a ser el principio del fin de la crisis económica y del Todo, porque a ver quién se para ahora a discutir la menudencias de tal o cual recortito presupuestario en pleno parto de esta obra de política-ficción sin precedentes. ¿Que pese el nuevo algodón se ve la uña del dedo gordo de la Andalucía oficial a leguas? Vale, pero sinceramente: ¿acaso prefiere usted el colador o pasapuré del día a día?

En tiempo de ilusionistas, el bipartito nos viene con el truco del almendruco y una legión de sonrientes voluntarios dispuestos a oficiar como rubia ayudante. Si al menos un niño repara, recelo a recelo, en que estos señores son unos farsantes y que al final papá y mamá van a ser los que paguen la chistera y la coneja, me doy por satisfecho.

Fuente:Elmundo.es
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