¡Qué suerte de trabajo!

Posted on 18 enero 2013



Foto: noticiaselcoronil.blogspot.com.

ErDesvan.com/EMPLEO | Plan de Empleo Juvenil de Emergencia.

  • El Coronil sortea contratos de 15 días entre jóvenes parados
  • El objetivo, que se sientan “útiles y válidos” llevando dinero a casa
  • Los 40 contratos de 485 euros brutos suman 25.000 euros en seis meses
  • Ésa es la cantidad que gana en ese tiempo un asesor político en España

Eduardo del Campo | Sevilla.

El humilde cuponazo en una familia de parados es que le toque un trabajo. Aunque sea sólo por quince días. Aunque sea sólo ganando 485 euros brutos. Este mediodía se sorteaban 40 contratos públicos de 15 días de duración en la Casa de la Cultura del Ayuntamiento de El Coronil, en la Sierra Sur de Sevilla, donde hay 1.300 vecinos en paro y una tasa de desempleo juvenil del 50%, y un centenar de hombres y mujeres en la flor de su vida ha llenado el salón de actos para sacar de una urna el papelito con el número que decidía su fugaz colocación.

No ha sido la cualificación de cada uno sino el azar el que ha determinado el proceso de selección, porque, como les ha dicho el alcalde, Jerónimo Guerrero (PSOE), antes del sorteo, todos están igualmente necesitados. Los requisitos para participar eran vivir en El Coronil, estar parado, tener entre 18 y 30 años y que los ingresos del hogar no superen los 890 euros. Aplicadas estas condiciones, de los 150 que se inscribieron han pasado al sorteo 94.

En el pasillo, antes de que se decidiera su suerte, María del Valle Rodríguez, estudiante de administración en Utrera de 22 años, y su hermano Francisco, estudiante de último curso de ESO de 18, explicaban por qué han venido: porque sus padres, jornaleros, están parados también (sus últimos jornales fueron en el verdeo de la aceituna en septiembre), porque viven todos con el subsidio agrario de su madre, y porque María tiene que mantener a un niño de cuatro meses cuyo progenitor se ha desentendido de la criatura. En estas circunstancias, que sin embargo no les borran de la cara la sonrisa, llevar cuatrocientos euros y pico a casa es un triunfo.

Para Francisco, sería su primer trabajo. María sí ha trabajado antes de administrativa: haciendo prácticas gratis en el Ayuntamiento y en una gestoría a tiempo parcial por 300 euros. Que no les digan a ellos que los jóvenes españoles no quieren trabajar. ¿Si te cogen hoy, qué te gustaría hacer? “¡Lo que sea!”, responde Francisco.

Plan de Empleo Juvenil

Se llena el salón de actos ante el tribunal (técnicos del Ayuntamiento, la presidenta del comité de empresa muncipal, el alcalde y una edil) y los periodistas como testigos de la limpieza del proceso. Máxima expectación. Risas contentas y nerviosas. Un sorteo previo ha decidido que se pase lista a partir de la letra H y que cada uno coja de la urna uno de los papelitos numerados del 1 al 94.

El alcalde explica a la joven audiencia y a algunos padres mayores que han acudido en representación de sus hijos ausentes que los elegidos trabajarán durante 15 días en tareas acordes con su formación, de manera que el periodista en paro irá a la televisión municipal y el fontanero a las obras públicas.

Este plan de empleo joven de emergencia de la Diputación de Sevilla está dotado con 25.000 euros, de los que 6.000 los aporta el Ayuntamiento con lo que ahorró prescindiendo del alumbrado navideño, detalla el alcalde luego a ELMUNDO.es. No se trata de cubrir plazas concretas, explica, sino de que les sirva para ganar experiencia laboral y, sobre todo, “que ellos se sientan útiles y válidos” llevando dinero a casa. Porque habitualmente, dice, se destina el empleo público social a los cabezas de familia, y esta vez han querido que sean los más jóvenes los que se sientan responsables y productivos. “Hay casas donde viven todos con una ayuda de 425 euros”, dice Guerrero. “Aquí tenemos a muchos jóvenes que dejaron el instituto para irse a trabajar a la costa y que ahora no tienen ni trabajo ni estudios”.

“Hidalgo Romero, Francisco Manuel”, llama la concejal al primero de la lista para que pruebe suerte en la urna, e Hidalgo Romero, Francisco Manuel, se levanta, camina hasta el tribunal, mete la mano, lee el papel y, mientras le instan a enseñarlo al público para que todos vean que no hay trampa ni cartón, cierra los ojos y hace un gesto de frustración echando la cabeza hacia atrás. Ha sacado el 56, y sólo del 1 al 40 garantizan el empleo. El siguiente es Jiménez Crespo, Julio Alberto, de 24 años. Se levanta en su nombre y con su fotocopia del DNI su madre, Loli Crespo.

Empresas que no pagan

Julio, nos ha contado Loli justo antes, está en Barcelona trabajando de montador de cristales pero su jefe no le ha pagado ni las dietas ni el sueldo (antes también le dejaron a deber salarios como camionero), y “se va a tener que volver”. “Rabia el perro por un cachito”, describe la madre con su sabiduría popular la necesidad de los jóvenes que la rodean. Saca el 58. Mala suerte. Tendrían que encontrar trabajo muchos de los elegidos para que tiren de la lista de reserva hasta su hijo.

Al lado de Loli se sienta Samanda Rivas Romero, de 26 años, madre de un niño que va a cumplir siete. Sólo ha trabajado de limpiadora y jornalera agrícola, como vareando aceitunas. Ella sí trabajará este año en su pueblo: ha sacado el 29.

Dos filas detrás espera que la nombren Mari Carmen Alhaja, que a sus 18 años cursa un módulo de peluquería pero en realidad sueña con estudiar algún día Psicología en la Universidad. Necesita encontrar ya su primer contrato, porque su madre está parada. Pero tendrá que buscar en otro sitio: le ha tocado el 76.

Un veinteañero de rotro curtido se muestra contrariado: “¡Ojú, el 90!”. La cara seria se le troca en risa entre la carcajada general cuando el tribunal le dice que le dé la vuelta al boleto, ¡que no es 90 sino 06 y lo estaba leyendo al revés!

De la risa al drama

Las incidencias jocosas sirven para destensar la situación, como cuando sus amigos jalean al que ha sacado el 69. Pero el trasfondo es dramático. Y el drama del desempleo en la carne del que está lleno de energía sin gastar se vuelve indignante cuando cuentan esto: que muchos jornaleros tienen que pagar 20 y 22 euros (hace cinco años eran 14 o 16 euros) a algunos patrones por las peonadas ficticias que les hacen falta para completar las 35 que dan derecho a cobrar el subsidio agrícola, ya que, en un campo mecanizado y saturado de mano de obra disponible, ya ni jornales hay para todos. Así que pagan por trabajos de mentira para recibir una cantidad de supervivencia del Estado.

En la casa de Francisco y María es día de fiesta. Ella ha sacado el 19 y él el 34. Los dos trabajarán. Quince días sólo. Pero por algo se empieza. Los demás tendrán que esperar a otra. Mientras salen a la calle, echamos cuentas: con los 25.000 euros que cobra más o menos un solo enchufado político en seis meses en cualquier institución pública de España, aquí repartirán faena y ayuda de emergencia para 40 casas.

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Fuente: Elmundo.es
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Posted in: Crisis, Empleo