Si huele a podrido, es porque se destapó.

Posted on 31 enero 2013



Josep Valls, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Lloret de Mar, detenido en la operación Clotilde. Foto: Ines baucells

ErDesvan.com / corrupción en españa.

Por alejandro carra, desde ABC.

La primera reacción debería ser la de una imparable indignación, entre furiosa y revolucionaria. Viendo los constantes escándalos por corrupción que salen a la luz semana sí, semana también, es difícil no colocar en el calendario una jornada de ira colectiva. Pero en la tempestad, que impere la calma. Al común de los mortales nos achicharran con impuestos con los que cebar un Estado hipertrofiado en el que muchas cosas funcionan, pero demasiadas otras no. Que nuestros impuestos terminen en infraestructuras, Sanidad, Educación, Justicia y Seguridad, nos satisface, y mucho. Que sostengan privilegios y prebendas de pomposas instituciones de supervisión que nadie sabe dónde estaban cuando se las esperaba para prevenir el desastre de las cajas, de Forum Afinsa, del Palau o de las preferentes, nos ofusca. Y cuando el dinero público –que es sagrado– termina en juergas con prostitutas y cocaína, palacetes, bodas privadas o viajes en bussiness alrededor del mundo, con escala en Suiza o en Belice, nos llevan los demonios del comprobar que el ibérico «que Dios me ponga donde haya» mantiene su patente de corso.

El dinero siempre deja huellas, aunque ellos piensen que no

Pero es precisamente esa pública podredumbre –6.839 millones de euros malversados en la última década– la que debe llevarnos a una reflexión positiva. Si lo sabemos, es porque ponerles, les pusieron, y metieron la mano, pero dejando huellas. Porque el dinero siempre las deja, aunque cuando están en pleno ataque de codicia, se piensen que no. Por eso, en lugar de desesperarnos con el rosario de trincones –supuestos– que van desfilando imputados por los juzgados de toda España, lo que debemos celebrar es que la democracia va madurando y depurando sus disfunciones. Puede que lentamente; irritantemente lenta a veces, pero depurando sin pausa. Vivimos mejor que nuestros padres, y mucho mejor que nuestros abuelos. Y por mucha incertidumbre que nos atenace, y golfos inmorales que nos pongan la rabia en carne viva, no iremos hacia atrás, ni corriendo hacia el caos, porque ahí, trincarían todavía más.

PUBLICIDAD

LAS CORRUPCIONES

de JESUS TORBADO (1 enero 1966)
LAS CORRUPCIONES
Anuncios