Y después de Chávez, ¿qué?

Posted on 6 marzo 2013



ErDesvan.com/Obituario/Muere Hugo Chavez

Lean aquì un Especial que publica hoy el diario Elmundo sobre Hugo Chavez.

por GINA MONTANER

Hace unos años habría sido imposible imaginar otro desenlace. En 1999 Hugo Chávez se instaló en el Palacio de Miraflores con el fin de perpetuarse en el poder y durante 14 años todo estuvo de su parte para que así fuera. Sin embargo, sus designios se torcieron en el verano de 2011, cuando los médicos cubanos le encontraron un tumor durante una de sus habituales visitas a La Habana.

A pesar del hermetismo y el empeño por ocultar la verdadera naturaleza de su dolencia hasta el final, el gobernante venezolano ha sucumbido. Ni él, que se creía inmortal, ni muchos venezolanos, que llegaron a creer en su condición de infalible deidad, estaban preparados para afrontar una realidad sin los sobresaltos continuos del llamado socialismo del siglo XXI. Fracasado experimento social que el desaparecido líder bolivariano se empeñó en exportar al resto de Latinoamérica y que, antes de morir, pretendió dejar atado y bien atado nombrando desde su lecho de muerte como sucesor a Nicolás Maduro, el más fiel de sus discípulos.

Hugo Chávez ya no está y, como suele ocurrir con los caudillos, en vida no se ocupó de fortalecer los cimientos de una sociedad democrática, demasiado ocupado en imitar al Fidel Castro de antaño con sus delirios expansionistas en la Región. La Venezuela que hereda Maduro está minada por la violencia y empobrecida por una economía colectivista. El legado de su mentor es el de la corrupción rampante y los asaltos continuos a los medios de comunicación independientes. No obstante,  el desaparecido líder consiguió ganar ampliamente las elecciones presidenciales de octubre de 2012 entonando un lastimoso canto del cisne que acabó por eclipsar a su rival, el opositor Henrique Capriles Radonski. Si en algo era un maestro Chávez era en el arte de una demagogia populista que incluía un repertorio de canciones y chascarrillos.

Hasta el final de su vida, cuando su última peregrinación a Cuba derivó en un cuadro médico que exigía la extremaunción, Chávez despreció a los venezolanos negándoles desde su refugio cubano la transparencia obligada sobre su estado de salud. También jugó sucio hasta el final, usando su enfermedad como reclamo propio de una telenovela para garantizarles votos a los candidatos oficialistas en las elecciones regionales que se celebraron a principios de diciembre de 2012. El fantasma de la muerte fue el mejor aliado de Chávez con el fin de asegurar la continuidad de su extravagante modelo político.

Contrario a sus promesas de justicia social en los primeros tiempos de su mandato, el ex militar golpista se ha llevado a la tumba su deseo de aferrarse al poder, ahora reencarnado en Maduro. Pero ¿cabe pensar que desaparecido Chávez se descomponga el ‘chavismo’? Lo previsible es que un sistema unipersonal se extinga con la muerte del máximo dirigente, sin embargo, precisamente para impedir este posible escenario, él mismo diseñó su sucesión. No es menos cierto que en el caso de Venezuela existe el peligro de que en el seno de la cúpula militar, que a lo largo de todos estos años se ha enriquecido a la sombra de Chávez con prebendas y millonarios negocios relacionados al narcotráfico, se desencadene una lucha por el poder. Por otra parte, las propias ambiciones de los hombres fuertes del ‘chavismo’ podrían provocar guerras intestinas dentro del partido oficialista. Desde Diosdado Cabello, al frente de la Asamblea Nacional, el comandante Henry Rangel Silva, a quien el gobierno de Estados Unidos vincula directamente con los carteles de la droga, o el mismísimo Adán Chávez, hermano mayor y primer mentor ideológico del fallecido presidente, antes de que éste desarrollara una debilidad patológica por Fidel Castro y convirtiera Cuba en su segundo hogar. Al delfín de Chávez le tocará la difícil tarea de mantener a raya a los que antes obedecían a su predecesor.

En una Venezuela sumida en la incertidumbre podrían reforzarse las tensiones entre quienes se han acostumbrado a obtener réditos del clientelismo político y una oposición que, aunque debilitada, podría aprovechar el vacío de poder para volver a presentarse como alternativa. La desaparición de Chávez ofrece un espacio a las fuerzas democráticas si la oposición es capaz de retomar el camino de la unión. Pero, al mismo tiempo, nunca antes ha corrido mayor peligro de ser barrida por los militares, que hasta ahora han contado con el apoyo de la Fuerza Armada cubana en territorio venezolano.

Para el régimen de La Habana, que ha vivido de los petrodólares que generosamente le otorgaba el discípulo de Fidel, la supervivencia del modelo ‘chavista’ es fundamental para mantener a flote una revolución esclerotizada y en bancarrota. Con el apoyo incondicional de Maduro, el aparato de inteligencia cubano vigila de cerca a la oposición y a las fuerzas armadas, con el fin de impedir cualquier alzamiento. Los hermanos Castro son conscientes de que la desaparición de su más firme aliado pone en peligro su supervivencia.

Finalmente, Hugo Chávez le hizo a los venezolanos el daño más grande que se le puede infligir a un pueblo: arrebatarle los medios para alcanzar la libertad y la prosperidad para luego buscar un heredero que garantice la dinastía. Nicolás Maduro se asoma al balcón de Miraflores con el nerviosismo del guiñol novato. Chávez ya no está a su lado para mover los hilos del destino de los venezolanos.

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Fuente: Elmundo.es
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Posted in: Obituario