El espìritu de Don Rodrigo, el último rey godo, sobrevuela Puerto Serrano a la velocidad de “la luz de Sosa.”

Posted on 27 junio 2013


Sosa

Finca de Sosa, donde don Rodrigo pudo encontrar la muerte un mes de julio de 711. Foto: Josè Mª Pèrez. Montaje: Jenu

ErDesvan.com/Historia

Este mes de julio que recien comienza, se cumpliràn 1302 años de la muerte de Don Rodrigo, y que segùn Josè Mª Pèrez,  pudo perderla  presuntamente en la finca de Sosa, en Puerto Serrano (Càdiz)

José María Pérez Gómez
Puerto Serrano

               Desde hace mucho tiempo que tengo mis dudas y mi hipótesis sobre cómo y dónde se desarrolló la BATALLA DEL GUADALETE.

              El historiador Sánchez Albornoz, de gran prestigio en el que hoy casi todos nos apoyamos aporta algo de luz, para él la batalla tuvo lugar en las proximidades del Wadi Lakka (actual Guadalete), en la confluencia de la Junta de los Ríos, cerca del cortijo de Casa Blanca, entre Arcos y Jerez… Otros historiadores, han creído localizar la batalla en los llanos de Caulina, donde no creo porque el Guadalete queda retirado y no hay la confluencia de ningún otro río, más bien un arroyo y estos llanos por aquellas fechas eran unas lagunas que en el mes de julio estarían secas… También ha habido autores que sitúan este episodio de la historia de España en la Laguna de la Janda, confundiendo a mi parecer los restos arqueológicos con los de otra batalla, la del Salado muy posterior a esta.

                A Don Rodrigo no lo quería nadie, había llegado al poder de forma intrigante por no decir que podría haber conspirado en la muerte de su antecesor (Witiza) y que a su vez su antecesor podría haber hecho lo mismo con el padre de éste, conjeturas de las diversas fuentes. Digamos que se creía un gallo hermoso y que aunque su mujer era muy bella no se contentaba solo con ella, Egilona estaba triste porque su marido era un adultero.
Florinda la Cava era una joven refinada y debía ser más guapa que la más guapa, la mujer que cambiaría la historia del mundo. Rodrigo se quedó prendado de ella y le pidió al padre, El Conde don Julián, señor de Ceuta que la trajera a palacio, cosa muy normal, así podría tener una vida holgada mientras se le buscaba un buen casorio. Ceuta pertenecía a Bizancio y mantenía muy buenas relaciones con los godos españoles, por la cuenta que les traía.
Las cartas que Florinda enviaba a su padre son una incógnita, pero que al parecer encendió sin saberlo una mecha que cambiaría los mapas y la historia. Según cuentan algunos cronistas, en los que también se basó Sánchez Albornoz, el rey padecía sarna y Florinda se la curaba con una aguja de oro… El roce hace el cariño, pero la niña no estaba dispuesta a una relación pecaminosa, su honra valdría un reino porque aunque no os puedo asegurar ni confirmar los chismorreos de la época, pues no creo que hubiera testigos en la alcoba o donde fuera, lo cierto es que el padre de Florinda se encendió al leer alguna de estas cartas, juró venganza y sedujo a los moros para que invadiesen la península, él mismo pondría los barcos y sacó a su hija de la corte con la excusa de que su mujer se había puesto enferma y necesitaba los cuidados de su hija.
Cuando el rey se enteró de la invasión berberisca, estaba luchando contra los vascones, a pesar de ello y de que Tariq no representaba una amenaza grande, sólo había venido con 7.000 caballeros bereberes, vino a presentar batalla con un poderoso ejército.
Como os decía, el campo de batalla no creo que pudiera ser entre Arcos y Jerez, en la campiña, porque los 7.000 hubieran sido rápidamente rodeados y aplastados por muy cansados que estuviesen los godos, además el Guadalete en esa zona es más profundo y no permite muchas maniobras militares. En la toma de Jerez por Albar Pérez escribe Francisco Anzón que el gran estratega también en inferioridad de condiciones dijo:
“- Señores atrás tenemos la mar, a la derecha el Guadalete, a la izquierda el Guadalquivir y enfrente la muerte…
(se quitó la coraza, para que todos vieran que debajo llevaba una túnica blanca con la Cruz de Santiago, arrojó su espada, sacó un cabero de pan y continuó las ordenes)
… pues muramos con dignidad.”
Pero las condiciones estas fueron muy diferentes y si se entiende porque Albar Pérez ganó esta loca batalla, siglos después.
Las crónicas árabes es posible que hayan exagerado sobre el número de tropas que trajo don Rodrigo, algunos hablan de 200.000 efectivos, una barbaridad, pero que da idea a lo que se enfrentaron los de Tariq. Siendo así, Don Rodrigo con menos de un tercio de los efectivos debería de haber aplastado a los invasores, por lo que no pudieron haberlo hecho como asegura Sánchez Albornoz porque no estaban en campo abierto. Creo más bien que la Junta de los Ríos de las crónicas árabes son acertadas, pero no donde la han situado los historiadores modernos, sólo tendrían que haber seguido el curso del río para darse cuenta de lo que estoy hablando, el sitio, el lugar ideal para plantear una emboscada.
Desde hace mucho tiempo tengo conocimiento que muchos paisanos han encontrado armas, cascos y otros utensilios en los alrededores del Guadalete, entre Villamartín y Puerto Serrano. En esta zona en el mes de julio el río lleva un caudal bajo y se puede vadear fácilmente, también hay una gran explanada donde se puede desplegar un gran ejército.
Supongo que aunque el río era por aquel entonces de aguas limpias, claras y transparentes, los bereberes se situarían alrededor de un manantial importante. La Vía Augusta pasa por Bornos y allí se encuentra el fontanal con conducciones de agua de la época romana, un sitio idóneo para esperar al enemigo, un enemigo que viniendo del norte, el camino más rápido es entrando por Utrera, Montellano… y las noticias de que un poderoso ejército está en camino llegan rápidamente.
Tariq aunque nervioso no dudaría a estas alturas ir al encuentro de la gloria y subiría con toda certeza río arriba para tomar mejor posición. Los godos no estaban acostumbrados a las rápidas y repentinas escaramuzas berberiscas que durante dos días estuvieron burlándose de ellos, exponiéndose y dejándose ver mientras sus compañeros subían río arriba.
Don Rodrigo, siempre al frente de su tropa, sabedor de su superioridad numérica no quiere dilatar más esto y quiere acabar cuanto antes, cruza el río y empuja al enemigo en lo que cree una estampida río arriba.
Las fuerzas de Tariq han encontrado un lugar propio donde no sólo resistir, sino donde asestar el golpe mortal a sus enemigos. A unos 3 km aprox. de Puerto Serrano se juntan dos ríos, el Guadalete y el Guadalevín, a unos metros antes de llegar subiendo por el curso del río, a la derecha se encuentra una explanada que hoy conocemos como Toleta, allí un ejército puede maniobrar, girarse y contraatacar. También han podido subir arqueros por los peñascos que encajonan al río.
Los partidarios de la familia de Witiza se han retirado, han desertado antes de meterse en la boca del lobo, ahora posiblemente tapan la salida de Don Rodrigo que aun así estaría en superioridad numérica. Poco después el caballo del rey aparece vivo, asaeteado corriendo por el río…, cómo estaría el cadáver de su amo. La batalla ha concluido y como os decía a Don Rodrigo ya no lo quería ni su mujer que acabó esposándose con un hijo de Muza y primer walli de Al-Andalus.
En las proximidades hay una finca llamada Sosa, allí posiblemente perdería la vida don Rodrigo. Cuando estuve escribiendo el libro Historias y Leyendas de Puerto Serrano, los lugareños, ajenos a esta historia, me contaban que a mediados del siglo XX se aparecía una extraña luz que salía por detrás de una fuente, que corría mucho y que aterraba a los presentes, de tal manera se mantiene este recuerdo que hoy en Puerto Serrano cuando alguien corre se dice:
“- Andas más que la luz de Sosa.”

A saber si no es esta extraña luz el fantasma de don Rodrigo.

Fuente: PIA